Por Carlos A. Rosso. - Italia, un país formado por raíces y etnias tan distintas a través de los siglos, las cuales fueron enriqueciendo, agregando diversas culturas y dejando sus testimonios materiales, espirituales y una maravillosa historia para la humanidad.
En el período histórico de la formación del Estado normando en la Italia meridional, los primeros hechos que así lo testimonian, tienen comienzo alrededor del año 1030 dC, con la creación del Reino de Sicilia. Los Normandos que bajaron a Italia, descendían de los audaces antecesores establecidos en Francia occidental en el siglo X, originarios de la península escandinava, famosos navegantes de mares y ríos, conquistadores de partes de Alemania e Inglaterra. Raza guerrera y vigorosa, de espíritu nómade y muy numerosa, siempre tuvieron necesidad de conquistar nuevos espacios para establecerse.
Conocían el territorio italiano, en razón de ser el paso de peregrinaje a Tierra Santa y porque sabían de la presencia de otras etnias como ser los musulmanes en Sicilia, bizantinos en Calabria y Puglia, longobardos en Capua, Benevento y Salerno, las repúblicas marinas de Nápoles, Gaeta y Amalfi, y algunos alemanes que residían en el sur, pertenecientes a la dinastía de Sassonia. Los normandos comenzaron a llegar combatiendo contra los griegos, contra los longobardos y sobre todo a los bizantinos, de región Puglia.
El Papa León IX, preocupado por el avance de los normandos contra Benevento, que estaba bajo la protección pontificia, organizó una reacción contra ellos, llamando a los bizantinos a participar, pero en junio de 1053 los normandos obtienen una victoria total. Los vencidos no fueron maltratados en absoluto, sino que al contrario los colmaron de honores y les dieron plenas libertades, con lo cual lograron entrar en tratativas de paz con el Papa y con los nativos de los territorios ocupados, siendo este proceder una forma habitual de su comportamiento en lo sucesivo. De esta forma lograban con su apoyo militar y político al Papado reforzar su poder contra el Imperio Romano Germánico y ellos obtenían del Papa un reconocimiento a sus dominios en los territorios conquistados y ocupados en el sur de Italia.
Sicilia que estaba bajo el dominio musulmán tardó treinta años en ser conquistada por los normandos, la cual pasa así a su poder, sin perder su esplendor arquitectónico y cultural que habían logrado los musulmanes, respetando y continuando sus obras y directivas económicas. La parte continental (sur de Italia) y la parte insular (Sicilia) fueron reunidas por el normando Ruggiero II que en 1130 tuvo la solemne coronación en la Catedral de Palermo como Rey de Sicilia, lo que se completó entre 1137-1139 con la unión de Capua y Nápoles.
Los conquistadores normandos se italianizaron rápidamente unificándose con los elementos locales, conformaron una organización política sólida, con un sentido moderno para la época, constituyendo un notable progreso sobre el pasado. Palermo como capital prosiguió teniendo el brillo impuesto por los musulmanes y a crecer aún más como luminoso centro cultural mediterráneo que dará luego con Federico II, bajo la Monarquía Normanda Suevia, nacimiento al movimiento literario italiano llamado Escuela Siciliana.
Cercana a Palermo, es de destacar la hermosa Catedral de Monreale, conjunción perfecta y bellísima de la arquitectura normando romanesca con el arte bizantino en un magnifico estado de conservación.
Tal era la situación, cuando surge a la cabeza de los Reinos de Alemania, Italia y el Imperio, Federico I (el Barbarroja) , año 1152, perteneciente a la Casa de Suevia ó Hohenstaufen, hombre de férrea energía y carácter, quien propugnaba el renacimiento de los estudios del derecho romano, deseaba extender su autoridad del norte de Europa, a la Italia meridional, para ello logró llevar al matrimonio a su hijo Enrique con Costanza I de Altavilla, hija de Rogelio II y primer Rey de Sicilia, y, a la sazón, última descendiente y heredera de la dinastía normanda. Así, subió al trono del Reino de Sicilia Enrique VI, quien luego fue también Emperador del Imperio Romano Germánico.
Y aquí llegamos al advenimiento del personaje que quiero destacar, por lo que significó en el territorio italiano y en ese momento Federico II de Hohenstaufen, muy valioso y un adelantado para su época, lo cual pudimos comprobar personalmente en nuestro último viaje a Italia, por su legado arquitectónico y cultural.
EnriqueVI muere precozmente a los 32 años y deja heredero a su hijo, nacido el 26 de diciembre de 1194 en Iesi (Ancona, Italia) de nombre Federico (futuro Federico II), a quien su padre en un primer momento decide ponerle de nombre Constantino, pero al llegar la fecha de bautismo en Asís, fue cambiado su nombre por el de Federico Rogelio Constantino. El primero por su abuelo Federico el Barbarroja, Rogelio por su abuelo materno Rogelio II Rey de Sicilia y luego Constantino que le habían reservado como primero.
Al morir su padre, Federico que era un niño aún, se encontraba en Italia, y fue llevado a Palermo con su madre, allí completará su educación, que tuvo características normando- árabe- bizantina. Su madre que era la heredera del trono de Sicilia, lo nombra heredero suyo en forma pública, ella muere en 1198 y nombra al Papa Inocencio III tutor de Federico que aún era niño, hasta su mayoría de edad y será quien va a aconsejar su casamiento en el futuro con Costanza de Aragón y Castilla, viuda del Rey Emerico de Hungría.
Federico tenía el temperamento imperial de su padre y abuelo pero la diferencia era que aquellos tenían un espíritu totalmente alemán, mientras que él nació y se sintió toda su vida italiano. La sangre materna, el ambiente en el cual vivió, se crió y educó, formó su personalidad con características totalmente italianas.
Su centro fue Italia, a quien quiso extremadamente. Dedicó todo su tiempo a la política de gobierno, a las luchas, pero también a la cultura y la literatura, al arte, a la Universidad que creó. Trabajó intensamente para unir la Italia del norte con el sur.
Federico creó un Reino, como dijimos, moderno, fuerte, unitario, no se trataba de no querer el Imperio, sino primero originar Reinos fuertes y sobre todo organizados para luego unirlos. Alternando su residencia entre Palermo y Foggia, en la Puglia, transformó todo en pocos años, recortó el poder de los señores feudales, quienes perdieron el comando de los ejércitos, retomándolo el soberano, el sistema fiscal fue modificado, con lo cual creó un sistema más justo y proporcional a la contribución posible de los súbditos. Se establecieron legislaciones igualitarias y uniformes para todo el Reino. Se legisló asimismo un código con disposiciones legales de avanzada para la época, la famosa “Constitución de Melfi”.
También comenzó a desarrollar la tarea de restaurar el Imperio, pero ello iba a ser muy difícil porque debería enfrentarse con el papado y con el poder de las comunas.
En diciembre de 1212 en Maguncia se lo coronó Rey de Romanos, y en 1215, los príncipes electores alemanes con el apoyo del Papa refuerzan su nombramiento. Recién en 1220 después de muchísimos desacuerdos fue Coronado Sacro Emperador Romano. Fue en Roma y lo efectuó el Papa Honorio III y su hijo Enrique coronado como Rey de Romanos. Ciertas condiciones le fueron exigidas, condonaciones de deudas, preparar otra Cruzada a Tierra Santa, intervenir en Constantinopla, a lo cual no dio estricto cumplimiento.
Federico II había prometido al Papa organizar una cruzada a Tierra Santa y también no unificar su Reino de Sicilia con los territorios alemanes del Norte, pero esas promesas eran vanas, con lo cual el Papa Gregorio IX lo excomulga. De todas maneras no renuncia al Reino de Sicilia pero mantiene separadas las coronas. Alemania la deja a su hijo Enrique, de todas maneras como Emperador proseguía con la suprema autoridad.
El Papa Honorio III, quien sucediera a Inocencio III pidió a Federico , como dijimos, organizar otra Cruzada, pero al no hacerlo, fue nuevamente excomulgado por el Papa Gregorio IX, hasta que en 1228 parte a Palestina, pero sin la autorización Papal. Así llegando a Tierra Santa logra la firma de un tratado con el sultán Al-Kamil, por un período de diez años, por el cual se asegura el retorno de Jerusalén, Nazaret y Belén para la cristiandad, y como consecuencia de ello fue coronado Rey de Jerusalén en el año 1229, no obstante no lograr que se le levante la excomunión y proseguir la lucha con el papado. Sólo logra un avance, mucho más adelante, en el año 1244 con el Papa Inocencio IV, por el que reintegra las posesiones Pontificias, no obstante no llega en su totalidad a resolverlo y el Concilio de Lyon en 1245, lo acusa de usurpación y opresión, volviendo el Papa a excomulgarlo.
Un hecho de gran importancia, como destacáramos anteriormente para Federico II, lo constituyó en el año 1224 la convocatoria que realizó a científicos e intelectuales de la época de todas las razas y religiones que dispuso la creación de la Universidad de Nápoles, a la que pudieron acceder a estudiar jóvenes de todas las condiciones económicas y evitar a la vez que tuvieran que ir a estudiar a la Universidad de Bolonia. Hoy dicha Universidad en Nápoles lleva el nombre de Federico II en su honor.
En el aspecto arquitectónico edilicio desarrolló e hizo construir numerosos castillos en la Puglia. Es de destacar el Castel del Monte, en cercanías de Bari, y sobre todo en Sicilia con todo tipo de obras.
Como mencionaba con anterioridad, formó la primera Escuela Poética Siciliana, que tuvo una enorme influencia en la poesía italiana, y la Toscana fue su centro de difusión, participando directamente el mismo Federico II y también sus hijos Enzo y Manfredi en dicha producción literaria de excelente composición. Otros autores representativos de esta Escuela fueron Pier delle Vigne, Rinaldo d`Aquino, Iacopo de Lentini. La lengua utilizada era el siciliano, o mejor dicho el “sículo appulo”. Federico hablaba correctamente seis idiomas.
Muy golpeado por tantos avatares, pero con el deseo de seguir luchando y uniendo a Italia se retiró a la zona de la Puglia, en Castel Fiorentino, contando con sólo 56 años de vida y muere de una breve pero violenta enfermedad en diciembre de 1250, mientras sus tropas comenzaban a obtener nuevamente victorias.
Pudimos visitar recientemente la ciudad de Palermo en Sicilia y asombrarnos ante la maravillosa Catedral donde en su interior se encuentra sepultado este gran emperador que fue Federico II.
El autor es abogado y empresario. Miembro de la Comisión para la hermandad Rafaela-Fossano. Insegnante d`Italiano.
Bibliografía: "Corso di Storia" de Pietro Silva. "La Storia" de Alberto Caocci.