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Inclusión desde la diversidad

La Huella es un Centro de Día que brinda asistencia a personas con discapacidades profundas y con patologías asociadas, desde hace 15 años en la ciudad. En septiembre la institución llevará a cabo una serie de actividades que buscan reforzar la comunicación con la comunidad.

“En 2011 apostamos a que todo lo que se haga institucionalmente tenga una connotación social para mostrar que quienes asisten aquí tienen más posibilidades que limitaciones”, afirma Rossana Pellegrini en una entrevista con LA OPINION.

“Inclusión desde la diversidad” es el eje de las actividades que comienzan el lunes 5 con inauguración de sede de calle Pueyrredón y continúa hasta el sábado 17, día de la presentación de la obra “La Huella Musical” en el teatro Lasserre a las 21 horas.

“La idea es ocupar otros espacios y también llevar a cabo un trabajo interdisciplinario con otras instituciones, pensando en la apertura y en hacer visible el trabajo de los concurrentes. Porque ellos son los protagonistas, siempre”, afirma la psicomotricista Luisina Eijo que desde hace tres años trabaja en “La Huella”.


ABRIR OTROS ESPACIOS

Para interiorizarnos en las actividades y en los objetivos de las mismas, LA OPINION dialogó con Luisina Eijo, quien también trabaja como orientadora de talleres en la institución y Melisa Eijo encargada de comunicación.

El año pasado se había realizado la primera experiencia denominada La Semana de La Huella, con la programación de una serie de actividades en el Centro Cultural Municipal. “Este año la idea es continuar las actividades pero con algunos cambios”, explica Luisina.

“Por un lado, serán dos semanas y en vez de centrar todas las actividades en un lugar, salimos a ocupar otros espacios, para que la gente se encuentre con las propuestas de «La Huella» de manera espontánea, o casual”.

Algunas de las propuestas son el producto del trabajo de los pacientes en los talleres, “siempre se tiene en cuenta el deseo de los chicos, qué les gustaría mostrar, expresar”, agrega Luisina.

También se llevarán a cabo actividades en las que los concurrentes de La Huella visitarán otras instituciones como el Hospital, la Municipalidad, una escuela rural donde entregarán materiales y juegos. Además, durante las dos semanas permanecerán expuestas en distintos espacios de la ciudad muestras de fotografías, pinturas y afiches. Finalmente, como cierre, el sábado 17 de septiembre en el Teatro Lasserre presentarán “La Huella Musical”, una obra en la que participan todos los concurrentes y profesionales de la institución junto a artistas invitados (ver programación).


INCLUSION DESDE

LA DIVERSIDAD

“La invitación es abierta a todos, algunas actividades están centradas en un espacio, pero también hay intervenciones urbanas que seguramente sorprenderán a los que pasan caminando por la calle, porque la idea es acercar la propuesta a la mayor cantidad de gente posible, aunque no estén relacionadas con la temática de la discapacidad. Buscamos abrir otros espacios”.

“Cuando las propuestas se centran en un solo lugar, se acercan personas vinculadas a la institución de modo más directo, como familiares o profesionales, pero la intención es sorprender a aquellas personas que no irían ya sea por desconocimiento o desinterés”, agrega la profesional, que había participado en la primera edición de la Semana de Huella, en 2010.

“Uno puede mostrar el trabajo interno de la institución a modo de exposición”, añade Melisa, “pero la intención de «La Huella» es compartir lo que se hace en relación con el otro. No se trata sólo de mostrar sino de compartir el hecho. Por ejemplo, alguien va a ir al supermercado y va ver las pinturas de gente que viene al Centro y aunque en el momento quizás no sepa bien de qué se trata, se va a encontrar en la acción. Por ello es muy importante la respuesta de los espacios que colaboraron, todos tuvieron una predisposición de mucha apertura y eso es fundamental”.


FORTALECIMIENTO

INSTITUCIONAL

Desde la institución proponen pensar la discapacidad como construcción social, no como un hecho aislado: “En los últimos años «La Huella» intenta mirar un poco más hacia fuera comunicando lo que hace, y hay mucha gente que manifiesta la percepción de esa apertura”, comenta Luisina quien desde hace tres años trabaja allí. “Pensamos en la inclusión social y por ello nos interesa la respuesta de la gente, que se encuentre con eso que quizás creía desconocido pero que es parte de la sociedad”.

Melisa amplía la perspectiva agregando: “hay un trabajo institucional diario, hacia adentro y después está lo otro, el modo en el que la institución logra comunicarse con la comunidad. El camino interno tiene quince años y muestra un crecimiento importante sin el cual lo otro sería imposible”.

Y en relación al tema de la inclusión añade: “Nadie puede ser iluso y creer que de un día para otro todo el mundo va a abrir su cabeza. Eso no sería posible ni sería real. Pero la idea es transitar un camino, hacer que un grupo de gente se acerque y esa gente lo multiplica en otros… de a poco se genera una presencia de la institución afuera y eso hace que se repiensen algunos conceptos. Muchos quizás descubrirán que los concurrentes de La Huella también sacan fotos, y algunos participan en concursos e incluso quedan seleccionados. Y así se van rompiendo prejuicios que todos tenemos, o miedos o desconocimientos”.


Autor: María Florencia Forni

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