NOTA I
En Rafaela existió una fábrica de manteca llamada Las Colonias que pertenecía a una empresa exportadora inglesa denominada River Plate Dairy Company Ltda., que tenía además otras fábricas de manteca importantes: Progreso (Buenos Aires), Victoria (Rosario), La Pampeana (Gral. Villegas) y La Central (Basavilbaso, Entre Ríos). A las que proveían cientos de cremerías que fueron surgiendo como consecuencia del mercado exportador.
Mucho se ha escrito sobre Las Colonias, pero muy poco sobre la Compañía en gral. ¿Quién fue el fundador de la empresa, que en poco tiempo llegara a ser la más importante de Sudamérica? Lógicamente se dice que fue originaria de capitales ingleses. Pero en la búsqueda de información puntual es muy escaso lo que se ha podido encontrar. Una mención importante que esclarece el panorama aparece en Historia de la lechería Argentina, un documento de la Dirección de Industria Alimentaria, Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, que traduce las memorias de Haralt Morstetun, dividiendo el desarrollo de la industria lechera argentina en 5 períodos. Es en el quinto período (1903-1939) que surge la River Plate Dairy Co. Ltda., caracterizado por la intervención directa y en mayor escala del capital extranjero. “Abierto el mercado de Londres para la manteca Argentina; comenzó a ser más general el interés por la industria y afluyeron elementos y capitales nuevos”. Aquí hay un dato fundamental que responde el interrogante, en 1901, Henry Reynolds con el apoyo de Runciman y Cía., y Lowell and Christmas funda la River Plate Dairy Co. Ltda., comenzando a producir en pequeña escala.
“El señor Reynolds no conocía bien el país, el idioma ni la gente con que tenía que tratar: hubiera fracasado por estos motivos y lo comprendió en seguida. Se buscó un colaborador, digamos, la fuerza ejecutiva de sus planes e ideas, y lo eligió con gran acierto al asociar al joven Carlos M. Rivera Haedo que se había iniciado en la firma Runciman y Cía. En colaboración con el viejo industrial, el joven Rivera Haedo (que tendría unos 25 años en ese entonces), con su clara inteligencia se dio cuenta de lo mucho que se podía hacer por el porvenir de la industria y la riqueza que en ella había, sus iniciativas encontraron terreno propicio, supo atraerse, con una de sus principales aptitudes la simpatía y confianza de los tamberos que le tuvieron desde un principio una confianza ciega, todo lo cual facilitó la compra de leche y el rápido desarrollo de la compañía”.
¿QUIEN ERA
HENRY REYNOLDS?
En el árbol genealógico elaborado por Roberto Reynolds, quien fue debidamente contactado, titulado Los Reynolds Hunter (De Gran Bretaña a Nueva Zelanda) contiene la siguiente información: “Henry Reynolds Chidley nació el 26 de mayo de 1849 en Beeny, St Juliot, Cornwall, Inglaterra. Fue el tercer hijo de William Reynolds Hunter, y de Elizabeth (Betsy) Chidley. Con los miembros de su familia él llegó a Auckland, Nueva Zelanda, a bordo del buque “Maorí”, el 5 de febrero de 1868. En los años siguientes, ganó experiencia en los valiosos cultivos que tenía su padre, cerca de Cambridge, en Waikato”. Posteriomente emprendió numerosas actividades y realizó grandes obras que lo llevaron a ocupar un lugar muy destacado en Nueva Zelanda.
¿Qué tuvo que ver con la industria láctea? En la misma biografía elaborada por Roberto Reynolds se encuentra la respuesta: “En 1886 construyó una fábrica de mantequilla en Pukekura, al oeste de Cambridge, y contrató David Gemmell, americano, como mantequero. El 3 de noviembre 1886 las primeras 100 libras de mantequilla fueron producidas y la mantequilla fue embasada en cajas esmalte, más adelante en las latas grandes rematadas con salmuera, y eventualmente en barriletes. Después de observar un tatuaje en el brazo de un ex-marinero, Reynolds eligió la marca registrada de "El Ancla" que más adelante se conocería por todo el mundo. La mantequilla del ancla fue primero al mercado de Auckland, y exportada más adelante a Australia, a China y a Hong Kong. Animado por los comentarios de un importador de Londres que visitaba y de una concesión en 1888 en la exposición internacional centenaria en Melbourne, Reynolds & Company comenzaron a exportar a Inglaterra. H. Reynolds estableció una rigurosa supervisión para sus productos en Inglaterra, imponiendo unos estándares para la higiene en los almacenes frigoríficos, llegando a tener el más grande de su clase en Inglaterra, construido en el puerto de Londres, y su propio sistema de distribución. Hacia 1894, Reynolds & Company producía 300 toneladas de mantequilla al año, pero en 1896, ante ciertas dificultades financieras, vendió todos sus negocios lácteos a la Asociación Lechera de Nueva Zelanda, que adoptó la marca de fábrica del ancla”.