Por Víctor Hugo Fux (Redacción de LA OPINION). - Neri Sapino fue una de esas personas de saludo afectuoso y abrazo sincero. La amistad y la vocación de servicio fueron otros sellos distintivos de su personalidad.
Apasionado de la actividad deportiva, practicó el fútbol en su juventud, llegando a destacarse en Belgrano de San Antonio, la entidad de su pueblo. Sus aptitudes, lo proyectaron a niveles superiores, militando en su juventud en Newell's Old Boys de Rosario.
Pero el amor por los colores belgranenses, alentó su regreso a las fuentes. Neri vistió una vez más la casaca blanca con la V de color azul atravesándole el pecho. Y la defendió con el corazón inflándole el pecho. Una lesión rebelde, que no le permitía brindarse con generosidad, lo obligó a colgar los botines cuando tenía mucho por ofrecer en un campo de juego.
El fútbol, de todos modos, lo siguió atrapando, pero en su siguiente etapa detrás de la línea, dirigiendo, como no podía ser de otra manera, a su querido Belgrano.
Desempeñó esa función en tiempos felices para la institución, en la que se consiguieron significativos halagos en los campeonatos zonales de la Liga Rafaelina.
Neri siguió ligado al Club en la parte dirigencial, ocupando en tres ocasiones la presidencia. Su empuje no supo de renunciamientos a la hora de concretar obras que engrandecieron el patrimonio de Belgrano.
También incursionó en el deporte motor, compitiendo en el Karting, una especialidad que lo tuvo entre sus protagonistas más entusiastas y correctos. Durante los últimos años, incursionó con particular entusiasmo en el golf, jugando habitualmente en los links del Jockey Club de Rafaela.
Siempre aseguraba que el golf era "un cable a tierra", que le permitía disfrutar de su tiempo libre rodeado de amigos. Neri, integrante de una respetada familia dedicada al acopio de cereales, trabajó en esa actividad comercial, estrechamente relacionada con el sector agropecuario en esta región.
Neri Sapino fue presidente, en dos mandatos, del Club de Leones de Rafaela, además de ocupar la jefatura de Zona y Región en la Gobernación del Distrito 02. Sus valores humanos fueron exaltados por la masa societaria de esa institución de servicios a la comunidad.
En lo personal, quiero recordarlo a Neri por su calidez humana. Por el empeño y la vitalidad que le puso a cada uno de sus emprendimientos. Claro, la gran mayoría de sus proyectos se vieron cristalizados. Hacia mediados del año pasado, me había confesado que asistir a las 500 Millas de Indianápolis era "una materia pendiente". Su enfermedad, por entonces, no le permitió viajar. En una de las últimas oportunidades que nos cruzamos, se volvió a ilusionar con esa posibilidad. Neri, con toda su fuerza y con un entusiasmo conmovedor, me dijo que iba a seguir luchando para estar en 2011. El destino no lo quiso.
Sus energías, en los últimos tiempos, se fueron quebrando. El sábado, su vida se apagó. Nos dejó físicamente, pero el recuerdo de su hombría de bien se mantendrá encendido. Porque, como dice Alberto Cortez, "cuando un amigo se va...".