Escena de oficina. El caballero, con aire enamorado, larga su piropo: “Aurelia... En la ruta del amor, usted es el vehículo más hermoso que conozco. ¿No necesita combustible?”. La muchacha le contesta, como al pasar: “Sí. Pero cargo sin plomo...”
La escena pertenece al inconfundible estilo de Sendra, y se refiere a una de las formas del halago: el piropo. Los argentinos -y en especial los porteños- se han caracterizado en otros tiempos por una creatividad llamativa. “Quién habrá muerto en el cielo, que los ángeles están de luto”, exclamaban los muchachos (y no tan muchachos) de antes cuando una muchacha vestía de negro.
En su justa medida y armoniosamente -como decía el filósofo de la antigüedad- los halagos o cumplidos tienen que ver con la cortesía y con todo aquello que hace más hermosas las relaciones humanas. Robert Orben llegó a decir que “un cumplido es un rayo de sol verbal”. Y Andor Foldes: “El elogio es una fuerza poderosa, dinamizante. Enciende una velita en una habitación oscura, y su furgor empieza a llenar el espacio que nos rodea. Esto es magia, y me maravilla comprobar que el elogio siempre surte efecto”.
Se han hecho varios estudios sobre el tema de los cumplidos. Hay un libro de Robert Herbaert, antropólogo norteamericano, en las que están clasificados cerca de dos mil expresiones halagadoras, de una variedad y una inventiva insospechadas. En uno de sus comentarios, el autor sostiene que las mujeres son mucho más propensas a intercambiar elogios entre ellas sobre vestidos, peinados, etc. Los varones, por el contrario, se muestran mucho más parcos en expresar cumplidos entre ellos; y si lo hacen, suelen limitarse a cosas que tengan valor material: un inmueble, un auto, etc.
Los esposos -sobre todo los varones- debieran cultivar un poco más el arte del elogio con su cónyuge. Hasta podría servirle al marido para zafar un olvido: “¡Ni siquiera te has acordado que hoy es mi cumpleaños!”, le reprocha la esposa. Respuesta inmediata del marido: “¡Cómo querés que lo recuerde, querida, si cada día estás más joven!”...