Para Guillermo Ramb su último día en el Banco Credicoop debe haber sido duro, ya que allí pasó buena parte de su vida. Fue el jueves, último día de junio, pasando a revistar ahora en las filas de los pasivos, aunque conociéndolo, es probable que tras algún descanso bien merecido, vuelva a alguna clase de actividad. Inquieto como es, resulta lo más probable.
Se trata de alguien que supo ganar amigos en todos los ámbitos, y especialmente así se lo reconocieron sus compañeros del Banco, que el jueves lo despidieron con numerosos carteles colgados detrás de su escritorio, en el cual destacaban sus condiciones personales.
Un hecho que también compartieron muchos de los clientes, que se acercaron para felicitarlo y desearle lo mejor en su nuevo rol. Resultará extraño desde ahora entrar al Banco y no encontrarse con Guillermo, y especialmente con su siempre muy buena predisposición.