"La globalización conforma una realidad ambivalente. Favorece el crecimiento global, pero está acompañada de desigualdades cada vez mayores. Impulsa el descubrimiento de la diversidad humana, pero conlleva el riesgo de la uniformidad. Exhala energía pero también libera fuerzas que es necesario dominar".
En estos escuetos y acertados trazos, Lionel Jorpin -desde su condición de primer ministro francés- admitía lo positivo pero también la cara negativa de este fenómeno mundial. Agregaba: "El sentido de esta globalización va a depender de lo que hagamos. Tenemos que controlar su curso para que nos proporcione beneficios y evitar posibles repercusiones negativas. La globalización es una cuestión de naturaleza política que requiere una respuesta política de nuestros gobiernos".
Bajo el título de "La jungla del mundo globalizado" el político francés escribió esta nota en la que dice que "el papel de los Estados sigue siendo determinante, porque es en estos donde se elaboran las opciones políticas”. Y aclara: "La globalización política, por lo tanto, todavía está por construirse, y pasa por la reglamentación. En todo lugar donde se corra el riesgo de que se aplique la ley del más fuerte, donde los intereses privados perjudiquen los intereses genera-les, donde el afán de lucro inmediato haga vacilar la justicia social y dañe el medio ambiente, es necesario que los Estados definan las 'reglas del juego'. Por medio de las consultas en un marco multilateral, los Estados deben construir una arquitectura internacional de reglamentaciones. Todavía queda mucho por hacer, sobre todo en lo que respecta a la reglamentación financiera internacional. El mundo necesita un comercio equitativo y reglamentaciones que impidan que el comercio domine la vida social. Las decisiones de caja nación en los ámbitos de salud, medio ambiente o servicios públicos no pueden juzgarse sólo desde la óptica comercial. El mundo necesita de la diversidad cultural y hay que defenderla. Por medio de esas reglamentaciones podemos establecer una nueva solidaridad entre los hombres y afianzar la interdependencia de los pueblos, la comunidad de sus respectivos destinos".