El reconocimiento a Carlos Gardel, no solamente en el Río de la Plata, sino en diversos lugares del mundo, ha quedado evidenciado en mi visita a Vigo (España) el pasado enero, cuando descubrí una estatua del cantor en el barrio de Teis, en esta ciudad gallega.
El monumento, cuya foto ilustra la nota, es obra del escultor vigués Raúl Comesaña Covello y se encuentra emplazado en un parque infantil denominado precisamente “Carlos Gardel” en la Avenida Argentina junto al camino del Travesan. Fue inaugurado en noviembre de 1990. Está levantado sobre un pedestal de 2 metros de altura.
Vigo, (300.000 habitantes) pertenece a la provincia de Pontevedra y se encuentra a 30 km de la frontera con Portugal. Pontevedra, junto a Lugo, Orense y La Coruña, componen la región gallega en el noroeste de la península. Jocosamente, allí se dice que Buenos Aires es la quinta provincia gallega, dado el gran número de coterráneos que oportunamente emigraron a nuestra capital. Vigo, es el puerto de congelados más importante de Europa y el segundo de España, en pesca tanto de altura como de bajura. En primer lugar se encuentra Barcelona.
Galicia geográficamente ocupa un lugar de privilegio dentro de la península. Limita al oeste con el océano Atlántico y al norte con el mar Cantábrico. Allí comienza lo que se conoce como la España verde o cornisa cantábrica, componiendo junto con Asturias, Cantabria y el País Vasco una costa de una riqueza ictícola y marisquera inigualable.
Como corresponde, disfruté de la cocina gallega: lacón con grelos, caldo gallego, almejas a la marinera. Visité Mugardos, una aldea de pescadores muy pintoresca ubicada en la ría de El Ferrol. Allí viven María Luisa y Raimundo, dos amigos gallegos encantadores. Con ellos y Maricarmen, mi amiga de La Coruña, degustamos pulpo a la mugardesa, exquisito. A propósito de El Ferrol, además de contar con uno de los astilleros más grandes de España, es el lugar de nacimiento del Generalísimo. Allí pasaba sus vacaciones durante toda la etapa en que la falange gobernó España y durante el régimen pasó a llamarse El Ferrol del Caudillo.
Otro plato típico gallego es el pimiento de Padrón. Son verdes y del tamaño de un higo, se comen fritos y con la mano, tomándoselos del cabo y se los sala con “sal gorda”. En Galicia dicen: “los pimientos de Padrón unos pican y otros non”. Y es verdad. Uno comienza a comerlos y se entusiasma porque son suaves y sabrosos y de pronto en forma intempestiva, sin aviso previo aparece un pimiento, émulo de nuestro ají kitucho o más conocido en nuestro lenguaje jergal como el de la mala palabra y a partir de allí es el comienzo de un verdadero mal rato; por ello se recomienda comerlos con mucha cautela. Padrón es una población que está ubicada en la provincia de Pontevedra, por vía férrea, entre la famosa Santiago de Compostela y Villagarcía de Arosa. Aquí vivió y murió Rosalía de Castro (1837-1885), la figura más representativa de las letras gallegas. Es autora ente otras obras, de Cantares Gallegos (1863) libro de poemas escrito en esa lengua, inspirado en cantares populares con una visión patriótica y de denuncia social. En La Coruña existe actualmente en la casa donde ella vivió, un museo restaurante.
En Galicia, como Dios manda, se riega todo con un ribeiro (denominación de origen), el vino que ellos producen.
De cualquier manera no se preocupe si de comida gallega se trata; le doy un dato para que lo agende: El Miramar, en Buenos Aires, declarado bar notable por el gobierno de la ciudad. Está ubicado en San Juan y Sarandí, barrio de San Cristóbal (la estación Entre Ríos de la línea E del subte, lo deja, como dicen en España “a tiro de piedra”). Le recomiendo: Pulpo a la gallega y sardinas de Vigo asadas y de postre no se pierda el arroz con leche.
Volviendo a Gardel y realizando una reflexión acerca de la dimensión adquirida por la figura de nuestro cantor en diversos lugares tan distantes, es de destacar la vigencia de su obra, a tantos años de su desaparición. Obsérvese que el monumento en cuestión se erigió a 54 años de ocurrida su muerte.
No sé si la admiración plasmada en estas circunstancias hacia un cantante popular es inédita en el mundo, lo que sí la considero como singularmente destacable y motivo de orgullo para cualquier argentino, orgullo que se acendra si además, ese argentino es tanguero.