Muchos caminan por la vida sin rumbo, sin motivación, con decisiones equivocadas, espejándose en referentes erróneos…¿y esto por qué? Porque las personas necesitamos adultos que nos sirvan de modelo, más allá de que cada uno arme el rompecabezas de su propia vida. Es preocupante ver cómo tantos jóvenes deshojan cada día de su vida, como si fuera nada, esa nada que surge del desconcierto, del dolor, del sin rumbo que nace de no ver el norte, de no ver el horizonte, de estar perdidos.
Yo recuerdo que cuando era apenas una niña, por cada cosa se armaba una reunión familiar, en donde los adultos discutían, reían, lloraban pero permitían vislumbrar ese olorcito a familia que contagiaba y los niños jugábamos a ser adultos, con modelos sino perfectos, modelos que nos referenciaban seguridad y amor.
Qué pasó…qué me perdí…hoy escucho silencio, sólo silencio y soledad. Los jóvenes festejan su cumpleaños con sus amigos porque su familia es aburrida y la ven todos los días, los adultos también festejan su cumpleaños con amigos, porque a su familia la ven todos los días…yo me pregunto ¿la ven todos los días o la presienten como una ráfaga que pasa a su lado como justificando su existencia? ¿Qué pasó mi Dios…adónde me quedé…? Para mí la familia es mi raíz, es la justificación de mi existencia, es mi todo, es eso que con toda mi energía traté de construir, una familia feliz…
Las personas que me rodean, me definen que es familia y yo me asombro. Algunos me dicen que es la que les dio el puntapié inicial, como si sólo fuera un disparador, otros me dicen que llega el momento que es un peso y que prefieren visitarla a veces, otros me dicen que eligen no ir porque viven peleándose y les hace mal…yo me pregunto…¿cómo le responderíamos a Dios si nos preguntara si somos agradecidos por haber tenido familia…? Es que le mentiríamos…no , porque es imposible mentirle a Dios, entonces le reprocharíamos por no habernos dado la mejor familia y seguro, El nos diría, que la familia la construimos entre todos, poniendo cada uno lo mejor de sí. Respondemos a esa afirmación diciendo que sí, o nos olvidamos de para qué Dios edificó a la familia…Ay…qué problema, los seres humanos somos los señores excusas, vivimos evitando enfrentar la realidad, porque es más fácil eludirla, ignorarla.
Llegamos a los trescientos sesenta grados, debemos volver a cero o explotará la familia y nosotros con ella.
Pierdo la mirada en el horizonte y digo… si mando este escrito al diario van a decir que estoy loca, que soy una vieja, que me quedé en el siglo pasado…¿pero saben que les contesto yo?, sí, quiero volver al siglo pasado, en donde estábamos en la vereda con mamá sentada con las vecinas, viendo cómo jugábamos a las escondidas, o a la mancha, los mayores, compartían un mate sin temor a que aparezca un loco que los mate de un tiro, ni corrían detrás de los chicos por miedo que algún demente los levante y se los lleve en un auto al país de nunca jamás. Tal vez no teníamos una computadora -útil por cierto, pero no para que se convierta en adicción- con la que jugar, chatear, pero teníamos un diálogo directo, cantábamos, reíamos…hoy no escucho ni risas ni cantos, sólo quejas, aburrimiento, necesidad de todo y necesidad de nada, disconformidad.
¿Qué pasó…? ¿Cuándo se fugó el amor, dónde se escondieron los valores, los principios, adónde quedó la familia como fundamento de la vida…es que estamos aletargados, ciegos, sordos, mudos?
Si la familia se consolida, se afirma, la sociedad crece y cada niño, cada joven tendrá un nido de contención en dónde llorar, en donde reír, en dónde recobrar fuerzas cuando la vida le juegue una mala pasada y ya no necesitará de la droga para consolarse, evadirse y tomar nuevas fuerzas, ni necesitará del alcohol para olvidar, ni delinquir para tener lo que quiera, porque la familia le dará el sustento para saber, cuál es el camino, para no tomar atajos, que parecerán el paraíso pero conducirán al infierno.
La familia es el fundamento de la vida en el mundo y no una especie en extinción, porque si perece, se destruye la humanidad. Es un trabajo de todos…¿empezamos? Sin excusas por favor…