Por Rosa Mayo de Marcuzzi (Esperanza). - A fin de la semana pasada, el Papa Francisco citó a Shimon Peres, presidente de Israel, para dialogar con él.
No he leído los temas que han considerado, pero estimo que se habrán relacionado con la situación de la Franja de Gaza, los palestinos, Hezbolá y además el nuevo componente que preocupa en esa zona: la situación en Siria.
Se dice que EE.UU. estaría dispuesto a atacar a Siria, pues este país posee armas químicas.
Uno se pregunta por qué el país de América del Norte se ha erigido en gendarme mundial. Respuesta más o menos sencilla: "Petróleo sangriento".(¿Recuerdan el film? También por él obtuvo un Oscar el talentoso Daniel Day Lewis).
Pero esta invasión planeada por EE.UU. era conocida por pocos. Claro es que el Vaticano está siempre muy al tanto de la problemática internacional. Conjeturo que Francisco habrá argumentado en favor de la paz (obviamente). Pero no ha sido escuchado.
Es que Israel, no todo, sino los sionistas, aspiran a su expansión. El enemigo verdadero es Irán. Allí es donde tiene su mirada puesta EE.UU.
Las razones ya no serían sólo económicas, sino además socio-culturales. Afortunadamente, Francisco es un hombre abierto al diálogo interreligioso.
Al día siguiente, designó al Arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, como encargado de asuntos orientales. Se advierte que el Papa confía ampliamente en Poli, en sus condiciones y en su manera de proceder.
Esperemos que todo ayude a evitar inútiles conflagraciones, que cercenan la vida de los jóvenes.
Tarea de gran magnitud la que encara Francisco. Dentro y fuera del Vaticano.
Simplemente, trabajar por un mundo mejor, más justo, más equitativo. Con justicia y paz para los hombres de buena voluntad.
O mejor, para todos los hombres.