CORRIENTES, 10 (AICA).-Miles de fieles participaron el 9 de julio de la fiesta de Nuestra Señora de Itatí, patrona de Corrientes, una jornada de profunda devoción mariana que culminó con la misa solemne en la basílica y santuario arquidiocesano y la tradicional procesión de antorchas.
La celebración eucarística fue presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor José Larregain OFM, quien invitó en su homilía a contemplar a María como signo de la presencia de Dios en medio de las dificultades del tiempo presente. Recordó que, desde hace más de cuatro siglos, la Virgen de Itatí "acompaña la fe, las esperanzas y las luchas de nuestro pueblo" y animó a renovar la confianza filial en la Madre de Dios.
A partir de la profecía de Isaías, destacó que Dios nunca abandona a su pueblo y que la fiesta de la Virgen recuerda que el Emmanuel continúa caminando junto a los hombres y mujeres de hoy, aun en medio de las preocupaciones económicas, las incertidumbres sociales, las tensiones familiares y los desafíos culturales que atraviesa la sociedad.
El prelado también profundizó en el sentido cristológico de la devoción mariana. "María no nos aparta de Cristo. Al contrario, nos conduce siempre hacia Él. Toda auténtica devoción mariana tiene una profunda orientación cristológica. Quien se acerca a María termina encontrándose con Jesús", afirmó, al comentar el pasaje de la carta a los Gálatas.
Al reflexionar sobre el Evangelio de la Visitación, presentó a la Virgen como modelo de una Iglesia en salida, que no permanece encerrada en sí misma, sino que va al encuentro de quienes necesitan esperanza, consuelo y el anuncio del Evangelio. En ese sentido, sostuvo que María enseña a los creyentes a vivir una fe activa y misionera, capaz de llevar a Cristo allí donde más se lo necesita.
Monseñor Larregain recordó que durante generaciones miles de peregrinos llegaron al santuario llevando sus sufrimientos, preocupaciones y acciones de gracias, encontrando en la mirada maternal de la Virgen una invitación permanente a confiar nuevamente en Dios.
El arzobispo de Corrientes encomendó la protección de María bajo esa advocación a las familias, las comunidades y a esa provincia. De manera especial puso bajo su amparo a los pobres, los enfermos, los ancianos, los jóvenes y a quienes perdieron la esperanza, pidiendo que María conduzca siempre a los fieles hacia Jesucristo para vivir con fidelidad la vocación cristiana.
La jornada concluyó con la tradicional procesión de antorchas alrededor de la basílica, en un clima de profunda oración y fervor popular, renovando una vez más la histórica devoción del pueblo correntino a Nuestra Señora de Itatí, una de las advocaciones marianas más queridas del Nordeste argentino.+