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Feliz día... Lobita

No conocemos muy bien su historia, pero sí sabemos de su dolor. Muchos días estuvo postrada en la calle después de que fuera atropellada por una moto, hasta que una vecina  se comunicó con la Protectora. Una de las voluntarias la auxilió y la llevó del veterinario quien no presentó un diagnóstico alentador. Más bien, las noticias que escuchaba eran desesperantes y hasta se pensó en enviarla al cielo de los perros. Sus heridas eran muchas con sus cuatro patitas quebradas y sus huesos mal soldados, debido a su postración de muchos días sin poder moverse. Esta postración también le había originado escaras, a esta altura muy avanzadas.

¿Qué hacer? Si seguíamos adelante, le esperaban entre 5 y 6 operaciones para componer sus huesos, pero antes debía reponerse de su desnutrición y, lo más importante, de su desconfianza y desilusión hacia el ser humano... aquel que la había abandonado en ese estado, sin importarle que atropellara a una cachorra indefensa.

Hubo mucha resistencia a su partida definitiva y se decidió darle una oportunidad de vida y asumir y solventar los costos de sus futuras operaciones.

Ella no podía ser atendida en un refugio. Necesitaba atención especial. Y comenzó entonces el largo camino de una esperada recuperación. Nos teníamos fe y confiábamos en que ella haría también su parte.

Surgió una familia en Bella Italia que se ofreció para cuidarla, pero al poco tiempo sus ocupaciones les impidieron continuar. Nuevamente la búsqueda nos llevó a un hogar donde fue recibida con mucho amor. La dedicación de quienes se ofrecieron fue total y colmada de cariño hacia ella.

Lobita la llamaron. Su carita así lo luce. Noches pasaron a su lado porque la cachorra lloraba y los requería con ella. Las escaras poco a poco fueron sanando, comenzó a ladrar, recibió buena comida y un día nos llegó la noticia que intentaba pararse y caminar hacia el patio. 

Hoy Lobita camina sola, con las obvias dificultades de su estado y toma sol en el patio, junto a sus dos amigos de 4 patas, los perros dueños de casa.

Hoy Lobita puede agradecer a la buena gente que la atiende. Continuará con ellos hasta comenzar con sus operaciones, las que le permitirán caminar derecha y correr otra vez, como buena galguita que es.

Hoy más que nunca debemos agradecer a Maribel Godino y muy especialmente a quienes la están cuidando desde hace un mes y que han sido los protagonistas de esta historia: Laura Cescut y Jorge Daperno.

Porque el mayor mérito para su recuperación fue el gran amor que recibió. Así lo dicen los propios veterinarios que la atienden.

Lobita hoy sí que te podemos desear un feliz Día del Animal, junto a quienes te cuidan y te miman. No hubiera sido tan rápida tu recuperación sin estas buenas personas que te dedicaron sus horas y hasta su descanso, para que lograras superar todos sus dolores, dificultades, impedimentos físicos y aquellas otras lastimaduras que más te costaron vencer: las de tu perruno corazón herido.

Familias Godino, Cescut, Daperno, ARPA agradece por tanto cariño y respeto a la vida animal y un especial reconocimiento a todos los profesionales veterinarios que trabajan junto a ARPA en pos de lograr una mejor calidad de vida para el animal lesionado.


Natalí Grosso y María Teresa B. de Zimmermann, Asociación Rafaelina Protectora de Animales (ARPA).

Autor: Redacción

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