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Falleció Ernesto Sábato y las letras perdieron a un carismático

Familiares, amigos, vecinos y distintas personalidades despidieron ayer al reconocido escritor Ernesto Sábato, que falleció a los 99 años de edad a las 00:30 del sábado y cuyo deceso tuvo repercusiones no sólo por su legado dentro de la literatura, sino también por su defensa de los derechos humanos.

Con muestras de dolor y un sentido aplauso de todos los concurrentes, se dio el último adiós al escritor cuyos restos fueron velados desde el mismo sábado en el Club Defensores de Santos Lugares, ubicado justo frente a su casa, a un par de cuadras de la vía del tren y en el entorno que lo vio desarrollar sus mejores trabajos, su vida familiar, sus logros y reconocimientos, en esa casa antecedida por un jardín desprolijo, en el partido de Tres de Febrero.

Sábato había nacido en la localidad bonaerense de Rojas en 1911 y el próximo 24 de junio hubiera cumplido 100 años.

El sábado, Elvira González Fraga, colaboradora del escritor, explicó que Sábato "hace quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible".

Desde 2005 no salía de su casa, pero no dejó de recibir homenajes, ganador del premio Cervantes en 1984, el Gran Premio de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la Consagración Nacional de la Argentina en 1975, premio a la Mejor Novela Extranjera en París, Francia, por Abaddón el exterminador en 1976 y el Medici.24; en 1978, la Gran Cruz al mérito civil en España; fue distinguido en Francia como Comandante de la Legión de Honor. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lo nombró Ciudadano Ilustre, recibió la Orden de Boyacá en Colombia y la OEA le otorgó el premio Gabriela Mistral. Dos años más tarde, en 1986, se le hizo entrega de la Gran Cruz de Oficial de la República Federal de Alemania. En 1989 y en Israel, adquirió el premio Jerusalén y fue nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de Murcia, España; en 1991 por la Universidad de Rosario y la Universidad de San Luis de Argentina, y en 1995 por parte de la Universidad de Turín, Italia.

En 2009 fue propuesto para el premio Nobel de Literatura; y al igual que Borges no lo obtuvo. 


PERDIDA

Mario, el hijo de Ernesto Sábato, leyó un comunicado de prensa sobre la muerte de Ernesto, quien desde la muerte de su hijo Federico en 1995, en un accidente automovilístico, nunca volvió a ser el mismo. “Mi padre no nos pertenecía sólo a nosotros, lo compartimos con mucha gente que lo quiso y lo necesitó. Lo vamos a despedir como él lo deseó, en el Club Defensores de Santos Lugares. El había dicho: ‘Cuando muera quiero que me velen acá para que la gente del barrio pueda acompañarme en este viaje final y recordarme como buen vecino’”.

El obispo Justo Laguna recordó a Sábato como "una gloria nacional" y destacó su amistad de varios años con el autor consagrado con el Premio Cervantes para quien ofició el responso religioso. "Me parece un de las plumas más brillantes después de Borges en castellano", remarcó el prelado que incluso resaltó haber casado a Sabato cuando contrajo enlace con su esposa Matilde Kusminsky Richter.

El titular de Red Solidaria, Juan Carr, fue uno de los que se acercó al velatorio para despedir a Sábato y destacó que el escritor "arriesgó su vida en serio, al comprometerse en uno de los momentos más duros de la Argentina". "Un grande y un humilde a la vez. No lo conocí en su intimidad, pero quise venir a despedirlo", agregó.

Por su parte, el escritor Pacho O'Donnell estuvo en el cementerio de Pilar y destacó "el compromiso que tuvo Sábato con la democracia" y aseguró que "en épocas complicadas tuvo un desafío heroico".

"Encontró la forma para representar al porteño, marca un antes y un después en la literatura argentina. Hay toda una corriente inspirada en Sábato", resaltó O' Donnell.

Sábato fue una figura central en la elaboración del informe sobre los desaparecidos durante la dictadura militar, trabajo encargado por el Gobierno de Raúl Alfonsín a la Conadep.

En el adiós, el escritor tuvo además un amplio reconocimiento de distintos sectores del abanico político argentino.

El candidato presidencial de la UCR Ricardo Alfonsín destacó de Ernesto Sábato "su compromiso con la justicia, la democracia y los derechos humanos" y resaltó que el escritor será recordado como una "referencia ética

fundamental".

Alfonsín sostuvo que el escritor será siempre "relacionado con la democracia" y destacó su labor al frente de la Conadep cuando su padre Raúl era Presidente de la Nación.

La ex funcionaria del Gobierno de la Alianza, Graciela Fernández Meijide recordó haber "compartido horas de conversaciones, de lucha" cuando juntos integraron la Conadep, "donde Sábato puso de relieve sus convicciones

inclaudicables y su profunda voluntad de que la investigación iba a llevar a abrir las puertas del horror".

Asimismo, el canciller Timerman apeló al twitter, "Me apena la muerte de Ernesto Sábato, nos quedan sus libros y el recuerdo de un hombre apasionado por su país".

"Hay una obra clave de Sábato que es Hombres y engranajes, que habla de manera magnífica sobre la relación entre el hombre y la tecnología, algo que está pasando en forma contemporánea", dijo a su vez el ministro de Cultura porteña, Hernán Lombardi.

En tanto, el escritor Abel Posse, quien fundó junto a Sábato la revista Crisis, dijo que el desaparecido autor "tuvo el deseo de crear una gran novela argentina, como lo fue Sobre héroes y tumbas. Animó la vida literaria argentina, tuvo una apertura muy libre a los dos pensamientos de la época, el liberalismo y el marxismo".

Desde el Ministerio de Educación de la Nación, se recordó al escritor, "por su importante obra literaria y de ensayo, pero también por ser un defensor de los derechos humanos". "Sábato merece ser recordado por el aporte que hizo a la

democracia, cuando esta fue recuperada en el país y él colaboró a reconstruir la memoria de todos los argentinos", enfatizó la cartera educativa a través de un comunicado.

El camarista durante el juicio a la Junta Militar y actual diputado nacional por la UCR, Ricardo Gil Lavedra, recordó al escritor con "cariño y respeto" porque "siempre se mostró comprometido con su país, sobre todo cuando se recuperó la

democracia".

El vicepresidente Julio Cobos sostuvo que Sábato demostró su patriotismo y compromiso siendo presidente de la Conadep, luchando por la justicia y la verdad en tiempos realmente difíciles, cuando la democracia intentaba consolidarse".

"El mejor homenaje que podemos hacerle es promover la lectura de su obra y tomar como ejemplo sus principios éticos y valores", expresó el titular del Senado de la Nación.

Autor: Redacción

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