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Exitoso taller de lectura

El municipio organiza a lo largo de todo el año diferentes actividades con el objetivo de promover el acercamiento de niños, jóvenes y adultos a la lectura. Por esta razón, ayer se realizó un Taller de Lectura a cargo de la prestigiosa docente, escritora y tallerista Iris Rivera, denominado "¿Qué es leer? Una práctica de mediación". El encuentro comenzó a las 15 hs. en el Salón de Usos Múltiples de la Fundación OSDE.

La actividad fue organizada en forma conjunta por la Secretaría de Educación y Cultura de la Municipalidad de Rafaela, RafaLea (Delegación Alija- Ibby en Rafaela) y el Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación, en el marco del Programa Rafaela Lee y de las actividades de extensión de RafaLea para la promoción de la literatura infantil.

Es importante destacar que la concurrencia fue masiva. Participaron alumnos del Instituto Superior del Profesorado J.V.González, maestros, profesores, bibliotecarios, abuelas cuentacuentos e integrantes de diferentes talleres literarios de la ciudad.

Se trató de la séptima vez que Iris Rivera visitó nuestra ciudad. Cada año que se propone una actividad literaria, las personas solicitan su presencia para que venga a compartir su experiencia como lectora y escritora. La comunidad rafaelina le tiene muchísimo aprecio y admira todo su trabajo.

Como la cantidad de asistentes superó lo previsto, la disertante organizó el taller en dos grupos de trabajo: por un lado los alumnos del profesorado, y por otro el resto de los presentes. Iris Rivera coordinó las actividades del segundo grupo.

Para comenzar el taller, expresó las siguientes palabras: “Ya nos quedó claro que leer es importante, vital…ahora hay que leer”. Con esto se refirió a que se debe poner el acento en la práctica, en la lectura. Pero en lectura no sólo entendida como la simple interpretación de un texto, sino en el cuidadoso y detenido contacto que el lector debe tener con cada una de las palabras, a través de todos los sentidos.

Para ello propuso un taller de lectura colectiva, algo que parecía bastante difícil dada la gran cantidad de participantes. Sin embargo, Iris demostró que era posible si todos cooperaban con la escucha y el respeto.

Después aclaró el objetivo de la dinámica de trabajo: reproducir un salón de clases donde los docentes se “sacaran el guardapolvo”, es decir, abandonaran su rol de “maestros” con todos sus saberes, condicionamientos y actitudes. Pidió que se concentraran en el momento, en lo que estaban viviendo.

Después, leyó el siguiente fragmento del poema “Tejiendo la mañana” del autor brasilero Joao Cabral de Melo Neto:

“Un gallo solo no teje una mañana: siempre necesitará de otros gallos. De uno que reciba ese grito y lo lance a otro; de otro gallo que reciba el grito anterior y lo lance a otro; y de otros gallos que con muchos otros crucen los hilos de sol de sus gritos, para que la mañana, desde una tela tenue, se vaya tejiendo entre todos los gallos”. De este modo, expresó su mensaje: se necesitaría del valioso aporte de todos para lograr un muy buen resultado.

Una vez que todo esto quedó claro, hizo que los presentes tomaran una hoja, la doblaran por la mitad y escribieran qué significaba para cada uno, leer con los niños. Y también, que se definieran con un verbo:

“Yo soy una persona que…”. La consigna era omitir todo tipo de adjetivo porque calificar algo, implica siempre un juicio…y el encuentro no pretendía juzgar, sino todo lo contrario, trabajar sin juzgar la opinión de otra persona.

Para la ocasión, Iris eligió un cuento de una de sus escritoras preferidas, “El abrigo” de Ema Wolf. Leyó por primera vez (porque no sería la única) el texto. Todas las personas siguieron la lectura en un absoluto silencio y, cuando finalizó, preguntó a todos qué fueron capaces de ver mientras escuchaban y leían el texto.

Las primeras respuestas que surgieron fueron abstractas, giraron en torno a interpretaciones del texto. Sin embargo, ella buscaba que le cuenten escenas, olores, sabores, sonidos…porque la verdadera lectura radica en percibir imágenes con los “ojos de adentro”, con los ojos del alma, una cuestión que muchas veces se nos olvida.

De este modo surgieron imágenes, sensaciones, recuerdos que los participantes compartieron con el resto de sus compañeros. Para cada uno, la experiencia fue única y distinta porque la construcción de su imaginación estuvo matizada por su propia historia, su propio modo de ser, su modo de percibir y concebir el mundo que lo rodea.

Ocurrió algo similar con el final del cuento. Ema Wolf lo dejó inconcluso, abierto, dando la posibilidad para que cada uno lo imagine y complete. Surgieron respuestas esperadas e inesperadas. A medida que la charla avanzaba, los participantes se animaron a postular hipótesis más arriesgadas.

Iris fue tomando nota de todas ellas y las leyó una vez terminada la actividad. Con esto demostró que la importancia del leer no radica en encontrar el significado que el autor le quiso dar al texto, sino construir otros significados, proponer otras miradas, animarnos a ir más allá de la superficie (la nuestra y la del texto). Por ello, es posible afirmar que no existen lecturas equivocadas o incorrectas. No importa lo que dijo el autor, sino lo que dijo el texto en nosotros.

Autor: Redacción

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