Policiales

Espectacular "picada" en el bulevar Roca

Decir que algunas calles de la ciudad se han convertido en pistas de carrera no es novedoso, sino que poco más poco menos está a la vista de todo el mundo, mejor dicho, de quienes anden deambulando a ciertas horas, ni bien comienza a caer la oscuridad, ni falta hace que sea de madrugada, cuando por cierto la cuestión se pone mucho peor. Existen algunos sitios donde estos episodios de picadas, cruce de semáforos en rojo y otros tipos de transgresiones son mucho más frecuentes. "Habituales" al decir de vecinos de esos sitios, por lo cual -se razona- sería mucho más sencillo de reprimir acciones de estas características.

Uno de esos lugares es el bulevar Roca en casi todo su trayecto, y más aún en los semáforos de  calles Suipacha y Ayacucho, donde muchas veces el encendido verde de los semáforos hace las veces de  bandera de largada. El  jueves a las 10 de la noche, un grupo de personas  -en el cual se contaba  un cronista de este Diario- tuvo ocasión de presenciar una picada entre un Mini Cooper, coche fácil de identificar, y otro auto de mediano porte color negro. Lo que hicieron fue espeluznante, partiendo con chirriar de cubiertas desde Suipacha con el gran poder de aceleración de los vehículos de hoy en día, pasaron corriendo a la par frente al comedor Susana a no menos de 100 kilómetros por hora. Cómo habrá sido la cosa que personas que estaban en el lugar salieron a la vereda para ver que pasaba debido al estruendo.

"Esto es algo común, sucede todas las noches, ya estamos acostumbrados",  decía alguien del lugar, quien en tono de broma -o quizás no tanto- agregaba "le vamos a pedir a la municipalidad  que instale guardarrail, pues alguna vez se van a tocar y un auto se va a subir a la vereda, entonces vamos a ver si hacen algo. Sé que no se puede poner personal en cada esquina de la ciudad, pero como aquí se repite tanto sería bueno la presencia de algún patrullero de la policía en un lugar oscuro para que pueda detener a estos irresponsables".

Volviendo al episodio aludido, el auto negro tenía vidrios polarizados y bien alzados, siendo imposible advertir algún detalle, ni siquiera la  marca por la velocidad a la que pasó. En cambio el otro un Mini Cooper gris y negro, como no debe haber muchos en Rafaela, manejado por un joven y acompañado por otros, visibles pues tenían los vidrios bajos.

Alguien que presenció esta escandalosa picada, alarmado pero no tanto, comentaba "esto también ocurre en bulevar Santa Fe, en la zona de las confiterías por lo que la gente está evitando ubicarse en los canteros. Después de medianoche es tierra de nadie".

Seguro que más de uno querrá saber quién ganó la picada. Lo ignoramos, habría que preguntarle a alguien en inmediaciones de la plaza 25 de Mayo. Por fortuna no terminó en una tragedia.

Autor: REDACCION

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web