La preocupación de los directivos y miembros de cooperadoras, más allá del comienzo de clases, pasa por las partidas desactualizadas que llegan desde el gobierno para el comedor escolar. Es que los $ 3,10 para almuerzo y $1,04 para copa de leche, ya no alcanzan para armar menús consistentes y nutritivos; y son las cooperadoras las que tienen que empezar a aportar sus fondos como lo hacen en tantas otras oportunidades para evitar el rojo en las cuentas escolares. Un ejemplo muy sencillo es el precio que tiene una factura, con el cual ya se alcanza a cubrir (y en algunos casos ni siquiera eso) el monto otorgado para el desayuno o la merienda. A la que además hay que sumarle un vaso de leche. También suena irracional pensar que una comida se puede preparar con un poco más de 3 pesos, por más que las escuelas compren los alimentos por cantidades, como había tratado de justificar la ex ministra de Educación Letizia Mengarelli en su momento cuando el congelamiento de partidas. Desde marzo del 2011 parece que para las escuelas no existe inflación, ni siquiera la del INDEC, ya que a partir de allí los montos asignados no han sufrido ningún tipo de modificación.