El evento está previsto para este miércoles 29 de mayo, a las 19:30, en el Auditorio “Lic. Alicia Lucino de Bertoni” -Aarón Castellanos 158- y tiene como objetivo el conocimiento y la valoración de nuestros escritores a través de sus historias reales y ficticias; sus palabras cotidianas y literarias; sus personalidades definidas en perdurables búsquedas íntimas.
La Biblioteca Popular “Monseñor Antonio Brasca” propone el diálogo con estos dos creadores que han trascendido los límites urbanos convirtiéndose en emisarios de las letras de nuestra ciudad; y el conocimiento de su obra a través de la lectura de una selección por parte de Angel y Margarita, como los rafaelinos los conocemos. El ingreso es libre y gratuito.
LOS ESCRITORES
* Angel Balzarino: nació el 4 de agosto de 1943 en Villa Trinidad y desde 1956 reside en Rafaela.
En 1968, al enviar por primera vez un cuento a un concurso, ganó el premio “Mateo Booz, otorgado por la Asociación Santafesina de Escritores.
Publicó diez libros de cuentos y tres novelas. Algunos de sus títulos son: “El hombre que tenía miedo”, “Albertina lo llama, señor Proust, “La visita del general”, “Cenizas del roble, “Mariel entre nosotros”, "Territorio de sombras y esplendor", “Antes del primer grito”, “El hombre acechado” y “La sangre para ellos son medallas”.
Varios de sus trabajos figuran en ediciones colectivas, y su cuento “Rosa” ha sido incluido en “Cuéntame: lecturas interactivas” (1990); “Avanzando: gramática española y lectura” que llegó a su 4ta. edición en 1998; "Realidades 3" (2003) y “Cultura y Literatura”- “¡Exprésate! Holt Spanish (2006), obras editadas en Estados Unidos.
Otros de sus cuentos integran “Narradores argentinos” (1998), editado por Cultura de Veracruz, de Xalapa, México, y “Leer, especular, comunicar” (2002), publicado por Advance Materials del Reino Unido.
Colabora en diversas publicaciones locales y provinciales y nacionales y de España, Méjico, Panamá y Perú, y sus trabajos son difundidos a través de variados sitios de Internet.
Entre las distinciones obtenidas por su actividad literaria se pueden mencionar, junto al premio “Mateo Booz” de 1968, el Primer Premio “Ciudad de Santa Fe” - 1970; Premio Nacional ALPI -1971; Premio “Jorge Luis Borges”- 1976; Premio anual por el Bienio 1976-77 de la Asociación Santafesina de Escritores; Mención Especial en narrativa del Premio “Alcides Greca” -1984- de la Subsecretaría de Cultura de la Pcia.; Premio “Fondo Editorial” años 1986, 1995 y 1996 de la Municipalidad de Rafaela y “Faja de Honor” 1996 y 1998 de la Asociación Santafesina de Escritores.
En 2006 impusieron su nombre a la Biblioteca del Centro de Acción Familiar “Dr. Eduardo D’Agostino”.
* Margarita Oliva: según sus propias palabras, de sus ascendientes puede hablar la mención de los apellidos paternos y maternos: Beceyro, Salgueiro, Segovia, Mariona.
En cuanto al que usa actualmente fue adquirido a los 23 años por un casamiento con quien después fuera un reconocido empleado de Correos, recordado por amigos y relaciones como “el Chueco Oliva”.
Este acontecer le deparó -hasta ahora- tres hijos, tres nietos y un bisnieto.
Nació en el barrio Villa del Parque de la ciudad de Buenos Aires, el 29 de agosto de 1932, y todavía se está reponiendo de los 80 que cumpliera el año pasado.
Vive en Rafaela desde el año y medio -salvo un período -de los 10 a los 14- transcurrido en el entonces pueblo de Sunchales.
Sus trabajos juveniles se reunieron en un poemario inédito “Tiempo azul”, en 1951, a los 18 años.
La Municipalidad de Rafaela publicó, en 1968, su obra “Sombra del viento”, seleccionada mediante concurso, cuando era secretario de Cultura Mario Vecchioli.
“Laberinto”, de 1983, pertenece a la Colección “El hombre y la palabra” de ERA, Escritores Rafaelinos Agrupados.
Hasta el presente, Margarita ha estado ocupada en unos breves poemas, a los que se le dio por llamar “poenimios”.
Y en el tiempo que le quede no se sabe qué hará, aunque confía en seguir hasta el final sostenida por esa enriquecedora actividad que es la búsqueda de la expresión poética, la que no abandonará aunque nunca la encuentre.