Integrantes de una familia residente en Villa Gobernador Gálvez arribaron al cementerio local para despedir y enterrar los restos de un hombre fallecido.
Luego del velatorio, que fue a cajón cerrado, en la necrópolis los deudos solicitaron abrir el féretro para darle el último adiós al fallecido, y se produjo una situación inesperada.
UN DESCONOCIDO EN EL ATAUD
Porque al descubrir el ataúd comprobaron que había una persona que jamás habían visto en su vida.
De acuerdo a La Capital, la familia del fallecido informó el hecho a la Policía, y uniformados dialogaron con Evelin -una de las hijas del fallecido- quien denunció lo que se menciona con antelación.
La mujer manifestó a los policías que en la contratación de los servicios fúnebres habían solicitado que el velatorio fuera a cajón cerrado y, consecuentemente, no se percataron antes del hecho.
LO QUE VINO DESPUES
Tras radicar la denuncia policial, y luego de la intervención de una fiscal se descubrió que el familiar fallecido había sido enterrado en el cementerio La Piedad de Rosario.
NO HUBO DELITO, SINO UN ERROR
Así las cosas, se procedió a la exhumación del cadáver y a su posterior identificación, en tanto la fiscal determinó que la situación no constituía delito, sino un error y ordenó a ambas familias que se dirijan a la Defensoría del Pueblo de la ciudad, para tramitar la exhumación de los cuerpos y que se proceda a su correcta sepultura.