El miércoles 13 de junio, en conmemoración del Día del Escritor, un grupo de concurrentes del Centro Especial La Huella realizó una intervención en la Plaza 25 de Mayo, junto a la psicomotricista Luisina Eijo, quien tiene a su cargo el "Taller de lectura y escritura".
Con el objetivo de acercarnos y compartir su experiencia, LA OPINION entrevistó a la coordinadora de este taller, un espacio en el grupo realiza distintas producciones literarias a partir de la lectura de diferentes textos o temas que funcionan como disparador.
-¿En qué consiste el taller de lectura y escritura de La Huella?
-Es un espacio de aprendizaje y creatividad. Trabajamos con el “mundo de las letras” y buscamos acercarnos a ellas de diferentes maneras. Se trabaja en una dinámica grupal y siempre respetando las posibilidades de cada concurrente. Así, una misma actividad es adaptada para que cada participante pueda trabajar aportando lo que puede y desea hacer. Aprendemos a escribir y leer palabras simples, reconocer iconografía, crear historias y poesías, usar la computadora, poner en palabras y texto aquello que nos pasa y pensamos, entre muchas actividades más.
-¿Qué objetivos cumple este taller en el marco de la institución?
-En el marco de la institución este taller cumple varios objetivos que hacen a la identidad general del Centro Especial La Huella. Por un lado, tiene como objetivo favorecer el desarrollo cognitivo, emocional y psicomotor de los concurrentes, a partir de actividades que implican diversas dinámicas. Siempre se apunta a trabajar contenidos fuertemente anclados en el contexto, con el fin de que los jóvenes puedan adquirir nuevas competencias sociales que los ayuden a manejarse de manera autónoma en su medio. Por otro lado, a partir de las actividades que planteamos en la comunidad, buscamos alinearnos al proyecto general del centro de día que es la inclusión social.
-¿Podrías contarnos, en términos generales, cómo se desarrolla una jornada?
-Siempre empieza con la preparación del mate, nuestro gran acompañamiento mientras creamos y aprendemos. Nos ubicamos en una sala de la institución, cada concurrente con los elementos que necesitamos para trabajar: hojas y lápices. La dinámica de la jornada va cambiando de acuerdo al objetivo propuesto y la actividad para trabajarlo, pero siempre desde un clima relajado y grupal. Los recursos están pensados desde sus intereses y respetando los tiempos de cada uno, por lo cual una misma propuesta puede llevar muchos talleres de desarrollo, teniendo en cuenta además que se desarrolla una vez a la semana, de 2 horas de duración.
-¿Cuáles han sido los principales "productos" artísticos de este taller?
-Además de los trabajos puntuales que realizamos para favorecer el desarrollo específico de la lectura y la escritura, en muchas ocasiones tomamos fechas especiales para trabajar en el taller en torno a diversas propuestas. Así, el año pasado, en el marco de la Semana de la Huella, trabajamos con una intervención artística que se llamó “Consejos cotidianos para romper la rutina” en la cual nos ubicamos con un biombo en espacios públicos y se invitaba a la gente a mirarse en un espejo y luego sacar su consejo divertido y original ideado y escrito por los concurrentes. También trabajamos mucho con el facebook de la institución, La Huella Rafaela, donde subimos poesías o reflexiones sobre por ejemplo el día de la mujer, el día del trabajador, el día de los derechos de las personas con discapacidad, entre otros. Todo elaborado a partir de la reflexión y el diálogo compartido, de los cuales salen estas producciones literarias.
-¿Cuál ha sido la experiencia el miércoles 13 de junio en la Plaza 25 de Mayo?
-Esta experiencia reciente ha sido muy gratificante, tanto por la respuesta de la gente así como por el entusiasmo de los concurrentes al poder compartir sus producciones. Por el día del escritor, nos instalamos en la plaza 25 de Mayo, colocamos cajas de colores con poesías para que la gente saque y se lleve a su casa y un libro grande donde las personas podían escribir sus mensajes o aquellos que se animaban sus poesías, dejando de esta manera marcado en la escritura este intercambio. Con estas acciones, además de permitir mostrar lo que se hace en el Centro de día, se pretende empezar a concientizar socialmente sobre la necesidad de la inclusión social y devolver una mirada positiva sobre las personas con discapacidad. Es nuestra meta que la gente pueda acercarse a ellos viéndolos como sujetos adultos, capaces, creadores y parte de la comunidad, empezando de esta manera a romper con ciertas miradas sociales que asocian a la discapacidad con la lástima, lo angelical o caritativo. Son sujetos adultos con derechos y en el respeto por la diversidad se construye una sociedad inclusiva. Con cada acción que hacemos buscamos aportar nuestro granito de arena para que esta construcción pueda ser posible.