(Por Darío Gutiérrez). Venezuela sufrió una catástrofe luego de que se registraran dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la tarde del miércoles.
Rastros de destrucción en Caracas, La Guaira y otras zonas del centro-norte del país. Edificios colapsados, calles cubiertas de escombros, familias separadas y una carrera desesperada por encontrar sobrevivientes marcaron las horas posteriores a la tragedia, que ya produjo más de 170 muertos.
El futbolista Agustín Bianciotti llegó a este país a comienzos de año, para reforzar a Metropolitanos de Caracas, de la primera división venezolana. Y mientras con su equipo se encontraba realizando la preparación para el Clausura previsto en su inicio para después del Mundial, sucedió la tragedia natural.
“La verdad fue horrible, yo estaba entrenando y se empezó a mover todo, se empezaron a explotar ventanas.. parecía que se abría la tierra, literal”, nos contó el delantero en la mañana de este jueves cuando le consultamos luego de ver algunas fotos donde estaba refugiado con otras personas.
El ex Ben Hur, Atlético y 9 de Julio, no obstante, mencionó que la situación más difícil fue la que atravesó su madre, quien lo está acompañando.
“Mi mamá se llevó el peor susto porque se encontraba en el piso 15 de mi edificio y empezó a bajar por las escaleras como podía, y el edificio se empezó a agrietar todo por adentro y se cayeron algunas paredes, pero por suerte no colapsó”, relató sobre ese momento dramático.
Sin embargo, para quienes padecen esta dura crisis producto de los movimientos telúricos, una de las dificultades siguientes es la incertidumbre porque no se sabe si continuarán. Y efectivamente eso se dio, ya que Bianciotti mencionó que “a lo largo de la noche hubo más de 20 réplicas de menos tiempo y menor magnitud”.
Lo importante, por estas horas, es que Agustín y su madre están bien y contenidos en la casa de una chica venezolana que es novia de uno de sus compañeros argentinos que juegan en Metropolitanos.
“No dejan ingresar a ningún edificio, pero estamos bien, nos alojaron a varios en su casa”, expresó.
En esta realidad que atraviesa Caracas, con edificios caídos, derrumbes y mucha gente desaparecida, Agustín Bianciotti, su madre y los compatriotas Rafael Sangiovani y Francisco Manenti pueden dar gracias por seguir con vida. Con el paso de los días, mientras llega ayuda humanitaria desde muchos países, se verá como se podrá recuperar la normalidad.