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Elemental mi querido Watson

El entorno del detective: Sherlock tiene un hermano 7 años mayor: Mycroft, que posee una capacidad de observación y de deducción mayores que las suyas, pero es incapaz de aplicar sus habilidades ya que no tiene ni ambición ni energía. Es miembro y cofundador del Club Diógenes compuesto por los seguidores que admiran al detective y lo ignoran a él, a pesar de las portentosas facultades para gestionar grandes cantidades de información que posee. Trabaja casi anónimamente como coordinador general de los asuntos internos del Gobierno Británico. Sherlock conoce a Watson en 1881, comparte con él 17 años de investigación tras una carrera de 23, cuando Holmes se retira a un lugar que se llama Sussex donde se dedica a la apicultura y llega a escribir un libro titulado “Manual de Apicultura, con algunas observaciones sobre la separación de la reina”, y también casi casualmente resuelve uno de sus casos más complicados: “La aventura de la melena del león”.

Su gran enemigo también de extraordinarias facultades intelectuales, es el profesor Moriarty, quien llega a acabar aparentemente con la vida de Sherlock en la cascada de Reichenbach, Suiza (La aventura del problema final) en el cual Sherlock y el Profesor en su lucha cuerpo a cuerpo, caen a las aguas de la tumultuosa catarata. Conan Doyle anota con alivio en su diario “He matado a Holmes”. La reacción pública lo deja atónito. Serios hombres de negocios de la City (el centro de las finanzas de Londres) se pusieron cintas de luto en los sombreros de copa. En Chicago, Boston y San Francisco surgieron clubes para “mantener vivo a Holmes”. El editor de “Strand” lloró tanto como sus lectores y accionistas calificando la muerte de Holmes de “espantoso acontecimiento”. No podían tolerar la desaparición “física” del detective asesor de finales del siglo XIX, notable por su hábil uso de la observación y el razonamiento analítico de este genio capaz de deducir si un asesinato lo había cometido un hombre alto y zurdo, rengo, que fumaba cigarros indios, calzaba botas de caza y llevaba en el bolsillo un cortaplumas romo. Doyle basó el método deductivo de su personaje en el proceder de uno de sus profesores en el Edinburgh Royal Infirmary, donde estudió medicina, Joseph Bell, aunque muchos han negado esta opción aduciendo que la descripción de Holmes es la de un antiguo amigo de la facultad llamado Sherrin Ford, el cual llegó a formar parte de Scotland Yard y cuyas vivencias policíacas lo inspiraron para alguna de sus obras. En la primera historia “Estudio en escarlata” hay signos de esta persona en Holmes. A principios de 1881 se presenta como un estudiante independiente de química con una variedad de intereses muy curiosa, casi todas le sirven en la solución de crímenes. Holmes siempre usó métodos científicos (o supuestamente científicos) y se centró en los principios de la lógica. El es un personaje excéntrico pero siempre sigue siendo objetivo que solo nos revela las cosas poco a poco.

Posterior a su jubilación como detective se dedica dos años a preparar concienzudamente una importante acción de contra espionaje antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. Nada más consta de él a partir de 1914.


RESURRECCION Y FANATISMO 

Conan Doyle se mantuvo firme durante 8 años, luego cedió y resucitó a Holmes en la más célebre de sus narraciones “El mastín de los Baskerville”. A medida que una aventura seguía a otra, la circulación de Strand aumentó en número de ejemplares y los ansiosos londinenses hacían cola para comprarlos directamente en la imprenta. Desde entonces, Holmes sigue viviendo. Se calcula que ya se han vendido millones de ejemplares traducidos en 41 lenguas, desde el esquimal hasta el esperanto y se reeditan constantemente. Se pueden leer en sistema Braille. Se usan en un curso de inglés que se distribuye por toda Europa y en una ocasión se facilitaron a la policía egipcia como parte de su adiestramiento. El sabueso de la calle de Baker hace mucho tiempo que rebasó la letra impresa pues Holmes es un personaje irresistible para los actores. Se realizaron films y obras teatrales. En Rusia se reverencia a Holmes como “el exterminador del crimen y la perversidad, modelo magnífico de fuerza y cultura”. A ambos lados del Atlántico los sherlockianos celebran su banquete anual en enero, mes en que la investigación sitúa el cumpleaños de Holmes.

El brindis es siempre: “al recuerdo inmortal”. La lista de platos están impresas en tipo baskerville, por supuesto. El acontecimiento más extravagante fue la peregrinación que llevó a Suiza a fanáticos británicos y norteamericanos adecuadamente disfrazados y con barba. La culminación de ese viaje tuvo lugar al borde de las cataratas de Reichenbach. Allí se reprodujo la famosa pelea con Moriarty – representada por un distinguido consejero real – antes de descubrir una lápida con esta inscripción: “En esta terrible caldera ocurrió el acontecimiento culminante de la carrera de Sherlock Holmes, el más grande detective del mundo, cuando el 4 de mayo de 1891 venció al profesor Moriarty”. A Holmes se le ha tributado el honor de poner su nombre a una taberna cerca de Trafalgar Square que contiene una fiel reproducción del estudio del detective. Esta escenografía se presentó durante un festival británico donde la oficina del correo también participó del espíritu de la celebración y desenterró impresos telegráficos de la época. Scotland Yard, al no poder contribuir con un vaciado en yeso de las huellas de las patas del mastín de los Baskerville sacó en su lugar un molde las del perro policial más grande de la corporación. Cuando la enviaron a Nueva York se exhibió durante 6 semanas. Su creador también viajó con ella. Continuó cumpliendo su primera tarea de cada día: dar un mordisco a cada uno de los panecillos con mantequilla para dejar la impresión de que Holmes y Watson acababan de salir para ocuparse de un nuevo caso urgente. El detalle era desde luego perfectamente veraz: el apresurado mordisco de un hombre que está embebido en cosas más importantes, en el otro, una delicada incisión médica. La oficina turística de Londres se ve apurada para responder a la demanda de los visitantes extranjeros que quieren reimpresiones de la guía turística de Londres de Sherlock Holmes (“Doblamos por la calle de Welbeck: en la primera esquina está el lugar donde fracasó el plan de Moriarty para eliminar a Homes…”) Y lo más convincente de todo es que justamente al lado de la calle de Baker hay un corto pasaje bautizado en 1937 con el nombre de Sherlock News. Por todo ello no es extraño que durante una encuesta realizada en el año 2000, uno de cada 4 londinenses interrogado estuviera convencido de que Holmes había existido realmente. Para otros, muchísimos, jamás ha muerto. El gran sherlockiano Vincent Starrett escribió: “Holmes y Watson viven todavía para todos cuantos los aman, en un romántico recinto del corazón, en un nostálgico rincón de la mente”.

Autor: Redacción

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