Por Victoria Cardiel
CIUDAD DEL VATICANO, 31 (ACI PRENSA).-El Vaticano anunció la cancelación de la II Jornada Mundial de los Niños, que estaba prevista en Roma del 25 al 27 de septiembre de 2026, un mes y medio después de que el Papa disolviera la comisión encargada de su organización. La decisión fue tomada y anunciada por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida el pasado 27 de marzo.
Según el comunicado oficial, el dicasterio ha considerado oportuno no celebrar el encuentro mundial en Roma, apostando en cambio por una vivencia más descentralizada y cercana a las realidades locales.
“Todas las iniciativas dirigidas a la atención pastoral de los niños podrán celebrarse, a discreción de los ordinarios, a nivel diocesano o parroquial y con la participación de las familias, lugar natural del crecimiento humano y espiritual de cada niño”, se lee en el comunicado en el que también se hace presente que la decisión se tomó “después de una atenta reflexión y de acuerdo” con el Papa León XIV.
El texto subraya de modo particular el papel de la familia, definida como el “lugar natural para el crecimiento humano y espiritual de cada niño”, en coherencia con la visión pastoral promovida por el pontificado actual.
El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida reafirma, además, que mantiene su “compromiso de promover la pastoral de la familia en todos sus componentes”..
La anulación de la II Jornada Mundial de los Niños se enmarca en otra decisión tomada en febrero que supuso un cambio estructural al supeditar este organismo a la gestión integrada en la Curia romana. León XIV disolvió, mediante un quirógrafo, la Pontificia Comisión para la Jornada Mundial de los Niños, organismo creado en 2024 por su predecesor, el Papa Francisco, para cuestiones organizativas.
Como consecuencia, cesaron automáticamente en sus funciones el presidente, el vicepresidente y todos los miembros del organismo, incluido el P. Enzo Fortunato, que hasta ese momento había presidido el Comité.
La responsabilidad plena pasó entonces al dicasterio encabezado por el Cardenal Kevin Farrell, a quien el Papa confió la coordinación general, la resolución de los asuntos pendientes y la presentación del balance final de liquidación a la Secretaría para la Economía.