El domingo 15 de mayo último arrancó por El Trece, el programa de ficción en que Julio Chávez interpreta a Pablo Aldo Perotti, “El puntero”. Una figura carismática, el dirigente barrial que escucha y cuida a la gente del lugar, le regala zapatillas y hasta le cambia la parada de un colectivo urbano si hace falta.
“La muchachada” sigue a este hombre, al que también llaman Gitano; lo miran y lo imitan. Lombardo, interpretado por Rodrigo de la Serna, es el joven que al ritmo de los bombos salta, canta, protesta, agita hasta que estallen sus compañeros embanderados con pancartas… (¿Quién dice que la política apela a la razón más que a la emociones de los ciudadanos?). Y Levante, el personaje encarnado por Luis Luque, es el escolta y el fiel amigo de Perotti.
El autor de la tira, Mario Segade, y los directores, Daniel Barone y Marcos Carnevale, son concientes que no es fácil mostrar una ficción de gran contenido social “sin prejuzgar ni mirar desde lejos, sino humanizando la historia”, y por ello nunca improvisan. Sin embargo, quizás es lícito pensar que caen y abusan de ciertos estereotipos que a veces pueden devenir en estigmas.
MENTIRA LA VERDAD
La ficción siempre refleja (de manera más o menos distorsionada) el contexto/ la realidad en la que nace. Y aunque no sea una intención manifiesta o explícita de los productores, “El puntero” muestra (en época de campaña electoral) uno de los rasgos sobresalientes de la política en nuestro país. El programa nos exhibe un modo de pensar, de hacer y de dejar hacer la política, un modo de gobernar, y dejarnos gobernar.
En el primer capítulo, en el que participó el músico rafaelino Ale Delbono, un grupo de manifestantes avanza bullicioso sobre una calle de casas humildes, reclamando más planes sociales, mientras un obispo intenta presidir una bendición. Política y religión, protesta y planes sociales, las imágenes de una Virgen y de un puntero; el antagonismo presente en el devenir de la historia (¿de dónde surgen tantas ideas para este guión?).
"No es un programa que esté puesto para dar lecciones o tomar partido”; aclara el protagonista, Julio Chávez, sobre el hecho de abordar un personaje tan polémico como clave dentro del engranaje político “aquí el juez es el arte. El mayor desafío es no idealizar al Gitano; no embellecerlo ni afearlo. Me importa humanizarlo y que el tema no se imponga por encima de eso".
Luis Luque, por su parte, reflexiona: "No nos metemos en el tema político porque ese sería un trabajo de investigación. El tema de los punteros es muy delicado, con mucho mito y pruritos, y más en este momento, en que está todo tan sensible, tan polarizado. «El puntero» tiene que ver con la historia de estos seres en este contexto puntual, pero no es nuestra intención dar una opinión política".
El Gitano, Lombardo, Levante son perdedores, antihéroes. "No hay una sola manera de contar un perdedor. Lo lindo no es que pierde, sino ver cómo intenta no perder", aclara Chávez. Y este personaje aún con múltiples defectos, genera identificación y empatía con los televidentes.
“El Puntero”, que se emite los domingos y los miércoles a las 23 horas por El Trece, parece ser un programa que pese al uso de estereotipos refleja aspectos de nuestra sociedad de manera mucho más fidedigna que aquellos show donde la realidad deviene espectáculo.