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El proyecto del Rey Inca


foto  Raspo


Declarada la Independencia, el 9 de Julio de 1816, surge entre todos los congresales, la forma de gobierno a adoptar.
Tres días antes del 9 de Julio, el General Belgrano en sesión secreta, da un informe de la experiencia obtenida durante su estadía en Europa; manifiesta, que así como el espíritu general de las naciones en años anteriores, era "republicanizarlo todo", en el día se trataba de "monarquizarlo todo". "Que la nación inglesa, con el grandor y majestad a que se había elevado por sus armas y riqueza, sino por una Constitución de Monarquía atemperada, había estimulado a las demás a seguir su ejemplo".
Además, aconseja Belgrano "que si se procede a elegir un monarca, este debe pertenecer a la dinastía de los Incas, por la Justicia que en sí envuelve la restitución de esta Casa tan inicuamente despojada del trono".
La propuesta de Belgrano, es retomada el 12 de julio por el diputado catamarqueño presbítero Manuel Acevedo, quien se declara a favor de la monarquía, y que la Capital debía establecerse en el Cuzco.
La moción es apoyada asimismo por el diputado José Mariano Serrano, de Charcas, como también por el diputado alto peruano Pacheco de Melo, por Sánchez de Loria y Pedro Rivera. El riojano Castro Barros, señala su apoyo al régimen monárquico.
A todo esto, resulta clara la disconformidad del grupo representantes de Buenos Aires; quienes capitaneados por Tomás de Anchorena, sostenía éste escandalizado que si se pusiese la mira en un monarca de los "chocolates", cuya persona si existía probablemente tendríamos que sacarla "borracha y en andrajos de alguna «chichería» para colocarla en el elevado trono de un monarca".
Un posible candidato podría ser un hermano de Tupac-Amaru, quien después de sufrir prisión en España, se había radicado en Buenos Aires. San Martín, en carta a Godoy Cruz del 22 de Julio de 1816, comparte la propuesta Constitucional, con un "Inca a la cabeza".
El alineamiento de San Martín, junto a Belgrano y Güemes y los diputados del interior, a favor de la casta color "Chocolate", lo coloca en clara oposición a los hombres de Buenos Aires; que bajo el disfraz republicano resguardan los intereses de la «burguesía porteña».
Dice el historiador Norberto Galasso, "piénsese, por ejemplo, lo que hubiera significado desde 1820, la unión argentino-chilena, constituyendo un solo país, con frente a ambos océanos". Lograr la unión era precisamente el propósito de San Martín, quien para lograrla proponía incluso coronar un príncipe extranjero, como lo escribía al Comodoro inglés Boules.
Lo cierto es que la unificación monárquica fracasó, porque las fuerzas contrarias a toda centralización eran demasiado poderosas.
Además de lo que pensaba Inglaterra, "le convenía más veinte republiquetas que cuatro o cinco monarquías centralizadas". (Fuente: extractado de "Seamos libres y lo demás no importa nada", de Norberto Galasso".

Autor: Redacción

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