En 1860, en las calles de París se gestaba una gran transformación, Manet era el fláneur (paseante) y diariamente frecuentaba los cafés más de moda a fin de conocer la realidad de la vida de la ciudad. París y sus habitantes proporcionaron a Manet temas para pintar a lo largo de su carrera. Las complejidades de la vida moderna urbana se combinaban para convertirse en el-motif- (objeto de inspiración ) de Manet. Todos los niveles sociales le inspiraron: dio significado tanto a “El Bebedor de Absenta" como a las pudientes y elegantes figuras que representó en su Música en las Tullerías. Con un trato refinado, vestidos elegantes y, lo más importante, su interés por la modernidad y lo vulgar. Manet personalizó todas las características de un fláneur.
CAFE TORTINI
Los cafés eran una atracción constante para Manet, quien, como dijo Duret, se dejó llevar por la necesidad de tratar con la clase social más selecta de los verdaderos parisinos.
COMPLEMENTO DE MODA
“El Sombrero". Con respecto al sombrero de copa, Manet decía que era uno de los objetos más difíciles de dibujar. Obviamente, le tenía una cierta afición por su peculiar forma, tal como demostró muchas veces, sobre todo en Música en las Tullerías. Al parecer le disgustaban el aspecto bohemio, y su vestimenta era siempre impecable y formal. Contrariamente a la imagen que hoy en día tenemos de Manet, como un caballero pintor, refinado y de buen gusto, durante años su propio público le consideró un artista bohemio medio loco.