ROMA, 8. - El papa Benedicto XVI, portando un gran cirio blanco encendido, inició el oficio más jubiloso de la cristiandad con una Vigilia Pascual ayer por la noche, pero expresó el temor de que la humanidad siga sumida en la oscuridad que no le permite distinguir el bien del mal.
La Pascua cristiana conmemora la resurrección de Jesús después de su crucifixión.
"La vida es más fuerte que la muerte. El bien es más fuerte que el mal. El amor es más fuerte que el odio. La verdad es más fuerte que las mentiras", dijo Benedicto a los fieles que atestaban la basílica. El Papa llevaba vestimenta blanca, símbolo de vida nueva.
Sin embargo, advirtió en su homilía que "la oscuridad plantea una amenaza real al hombre, quien no puede ver e investigar hacia dónde va el mundo o de dónde viene, qué es el bien y qué es el mal".
"La oscuridad que rodea a Dios y oscurece los valores es la verdadera amenaza a nuestra existencia y al mundo en general", dijo el Papa.
"Si Dios y los valores morales, la diferencia entre el bien y el mal, permanecen en la oscuridad, entonces todas las demás 'luces', las que ponen hazañas técnicas tan increíbles a nuestro alcance, son no sólo progreso sino también peligros que nos ponen a nosotros y al mundo en riesgo".
El oficio tuvo un comienzo dramático. Salvo por los destellos de las cámaras, la oscuridad era casi total en la basílica, donde miles aguardaban el arribo del Pontífice por una puerta trasera el sábado por la noche. Encendido el cirio, Benedicto subió a una plataforma sobre ruedas que fue empujada por el largo pasillo central hasta el altar.
Mañana presidirá la misa y emitirá el mensaje "Urbi et orbi" (a Roma y el mundo), al cabo de una Semana Santa que ha puesto a prueba su estado físico.