LEON, MEXICO, 25 (AFP-NA). - El papa Benedicto XVI se reunirá con el presidente Felipe Calderón y con los creyentes, en la segunda jornada de su visita de cuatro días a México, que comenzó con una condena al "demonio" del narcotráfico y una plegaria por las víctimas de la violencia.
Unas 700.000 personas, según el Vaticano, salieron a recibir al Papa el viernes. Benedicto XVI hizo un recorrido de 34 km en el papamóvil entre la localidad de Silao y la de León, en el estado de Guanajuato.
En su primera noche en México, el pontífice ha "dormido bien" y trabajaba "tranquilamente en sus discursos con sus colaboradores", explicó este sábado el portavoz de la Santa Sede, el sacerdote Federico Lombardi.
"Espera que sus palabras sean bien entendidas. Le da una gran importancia a los medios de comunicación y espera que le ayuden a difundir un mensaje positivo, a encontrar la dimensión positiva del mensaje", añadió Lombardi.
En su segundo viaje al continente con más católicos del mundo, tras su visita a Brasil en 2007, el Papa, que cumple 85 años el próximo mes, visitará los municipios mexicanos de Silao, León y Guanajuato (del estado homónimo) y partirá el lunes a la comunista Cuba.
Ayer, en paralelo a su encuentro con Calderón, una reunión tradicional de cortesía que tiene lugar en todos sus viajes, el secretario de Estado de El Vaticano, Tarsicio Bertone, se reunirá con algunos ministros del gobierno mexicano, incluidos el de Gobernación, Alejandro Poiré, y la de Asuntos Exteriores, Patricia Espinosa.
La Iglesia católica lucha por extender su influencia en México, con reveses como la legalización del aborto y la aprobación del matrimonio gay en la capital mexicana como telón de fondo.
En su primer mensaje en México, Benedicto XVI habló de libertad religiosa mientras se discute la reforma al artículo 24 de la Constitución mexicana, que podría devolverle a la Iglesia católica el derecho al culto religioso fuera de los templos y a la educación religiosa en escuelas públicas, entre otros puntos.
El Papa dijo que toda persona tiene una "inigualable dignidad" que se "expresa de manera eminente en el derecho fundamental a la libertad religiosa, en su genuino sentido y en su plena integridad".
La Iglesia católica "no busca privilegios", precisó Lombardi en León.
El pontífice aludió a las fuertes tradiciones católicas de la región, donde una rebelión católica en la década de 1920 vio a sus fieles tomar las armas contra el gobierno por considerarlo anticlerical.
Aunque México, donde el 84% de la población ha sido bautizada, es numéricamente la segunda nación más católica del mundo, las filas de esta religión han disminuido en los últimos años, debido en parte a la expansión de otros movimientos religiosos.
"Deseo confirmar en la fe a los creyentes en Cristo, afianzarlos en ella, y animarlos a revitalizarla", dijo Ratzinger después de saludar al presidente mexicano, Felipe Calderón.
"Rezaré (...) particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia", agregó.
La violencia del narcotráfico ha dejado en México un saldo de más de 50.000 muertos en los últimos cinco años.
En varios puntos del recorrido del Papa del viernes se observaban pancartas pidiéndole orar para poner fin a la violencia que afecta a gran parte del país.
Antes de que su avión aterrizara en México, el Papa habló sobre el narcotráfico con los periodistas que lo acompañan desde Roma y dijo que los católicos deben "hacer todo lo posible contra este mal destructor de nuestra juventud".
"Nuestra gran responsabilidad es educar las conciencias, educar la responsabilidad moral", añadió.
"El problema del narcotráfico y de la violencia es una gran responsabilidad para la Iglesia de este país con 80% de católicos", subrayó Benedicto XVI al responder a preguntas de los periodistas.
Las autoridades mexicanas aseguraron que la seguridad del Papa está garantizada con el despliegue de unos 5.400 policías y militares.
Su visita, por otro lado, coincide con la presentación en León de un libro sobre archivos del Vaticano que constatan que la Santa Sede contaba con información para procesar al fundador de la congregación mexicana los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel (1920-2008), acusado de abusos sexuales contra menores de esa agrupación con presencia en 22 países.
Precisamente, el Papa tiene programado un saludo a los niños. Pero el punto culminante de la visita de Benedicto XVI a México, la primera de un Papa desde que hace 10 años Juan Pablo II viajó por quinta vez al país, será la misa del domingo en Parque Bicentenario regional, que está abajo de una imponente estatua de Cristo.
En Cuba, el Papa también tratará de seguir los pasos de Juan Pablo II, a quien se le reconoce como artífice del fortalecimiento de la relación entre la Iglesia y el Estado.
Benedicto XVI dijo que el marxismo "ya no corresponde a la realidad" y abogó por "nuevos modelos" en medio de los cambios hasta ahora tímidos en el régimen comunista.