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El misterio vuelve al barrio


 “Se trata de una obra de misterio con muchos aditamentos del espacio barrial, pero en esencia es una historia de amor con ribetes especiales, demasiado especiales y cercanos a lo que cada uno de nosotros vive a diario”.

Edgardo Peretti sintetiza de esta manera el desarrollo de su nueva novela, que se editará en LA OPINION y cuyo lanzamiento está cercano, que se llama “Colorado Ayacucho” y que compone su cuarto trabajo en el rubro, ya que antes vieron la luz “Félix, el sacristán del diablo”, “El faro de Lehmann” y “Karlovich- Karlovich”.

“Como siempre, este tipo de realizaciones es posible por el apoyo de mucha gente que aporta su esfuerzo y sus ganas, -asegura el autor-; yo tengo la idea de potenciar a los trabajos locales, de gente de la ciudad. Esta novela tiene muchos ribetes reales, de hecho los personajes lo son y solamente se han cambiado algunos nombres por razones de pudor; los demás, los escenarios y hasta la escenografía es comprobable, ya que son sitios que existen.

“Para todo ese laboreo siempre es necesario contar con ayuda, con apoyo y -muy especialmente- con la paciencia ajena, ya que el escritor siempre tiene un pedido y mil dudas nuevas”.

El tema de los personajes es un rubro especial en esta novela, ya que según reseña el autor “encuadra a los primeros obreros inmigrantes que llegaron a trabajar en los frigoríficos de la zona, los guapos, los caudillos y un amor muy grande que recorre calles y lugares conocidos. ¿De dónde? Del barrio 9 de Julio, como dice el amigo Juan Maina, el lugar donde todo es posible”.

“Sin embargo -prosigue Peretti- cuando afirmo que los lugares son reales no exagero en lo más mínimo, ya que el escenario principal de todas estas historias que terminan conformando una sola, está, hay documentación que lo avala y muchos lo vieron… claro que hoy no es fácil de advertir si no se pertenece a esta clase de elegidos”.

“Igualmente, vuelvo al tema de los personajes porque en un segmento de la trama hay un homenaje especial para el amigo Juan María Carignano, de quien este 15 de julio se cumplieron dieciocho años de su fallecimiento, fue el 15 de julio de 1993 y tenía 48 años. Consideré que había un espacio ideal para él y para lo que representaba, por eso está en la novela y en el recuerdo de quienes conocimos su talento creativo y su pasión por el trombón y la música”.

Por último, el autor vuelve a los agradecimientos: “ a la gente de LA OPINION que siempre me apoya, a Héctor Puig que aportó su opinión y a la historia del barrio que me presta un momento especial y difícil de creer, a mi familia que me acompaña en una pelea muy dura que tengo por delante, a los amigos y a la vida que me da la oportunidad de seguir escribiendo y viviendo".

Autor: Redacción

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