Cada publicación del Taller Azul, el espacio de arte para niños que dirige la artista plástica Silvia Katz en la ciudad de Salta, es una verdadera celebración de la fantasía. Todos los años, las actividades del taller concluyen con una muestra y la presentación de un libro que es, en sí mismo, una obra de arte. Y en 2012, “El oficio de imaginar. Guía insólita de profesiones, trabajos y afines” respeta esta tendencia.
El libro se conoció en diciembre durante la inauguración de la exposición de dibujos y pinturas de los chicos del taller, en la Casa de la Cultura de la capital salteña.
SUAVE PERO PERSISTENTE
Cada año, Silvia Katz trabaja con una consigna alrededor de la cual va planificando algunas de las actividades del taller. “El disparador”, sostiene la artista, “actúa como brisa suave pero persistente y, entonces, irremediablemente los barriletes levantan vuelo”.
“El oficio de imaginar” presenta una sorprendente guía de “profesiones” que, como dice la directora del taller: “seguramente no ofrecerán una inmediata inserción en el mercado laboral, pero sí harán muy felices a quienes se animen a desempeñarlas”.
Entre los oficios que imaginaron y dibujaron los chicos figuran, por ejemplo, un Domador de niños malcriados, una Atrapadora de unicornios, una Arquitecta de casas de muñecas, una Fabricante de respuestas para la escuela, un Reparador de ideas fracasadas, una Traductora de animales, una Convencedora de padres, una Inventora de rayuelas que se anima a salirse del esquema tradicional para dibujarlas con casillas ilimitadas, que llegan hasta el infinito, o con letras, dibujos, flores o agua; rayuelas peligrosas, rayuelas para jugar en la cocina o en el cuarto de las nenas; rayuelas para adultos o para grillos, con luces que parpadean...
EN EL JUEGO, LA CLAVE
Artista plástica y docente infantil, perfeccionada en la Ecole des Beaux Arts de Toulouse (Francia), y en Buenos Aires con Luis Felipe Noé, Silvia Katz ha expuesto en el país y el exterior y ha creado una cantidad muy significativa de dispositivos para activar la imaginación y ponerla al servicio de los chicos.
Nacida en Salta, Silvia vive allí y muestra la vitalidad de los hacedores que sin renunciar a sus raíces generan propuestas de un valor y de una fuerza tal que merecen nuestra atención y regocijo. Y sostiene que el juego es la clave para lograr estos resultados pedagógicos en las artes plásticas.
“El taller es un espacio de libertad, de creación personal. Al principio, cuando se suman chicos, cuesta bastante porque la escuela se encarga, lamentablemente, de poner estructuras, y cuando los chicos participan de los espacios de preguntas siempre tienen respuestas mucho más “esperables”, hasta que se dan cuenta que esto de la creación es un gran juego, que pueden jugar con las palabras, con el idioma, con las ideas… y eso les atrae mucho, saber que tienen la libertad de hacerlo”, contaba a LA OPINION en una entrevista realizada en 2012.
Desde 1987 Silvia Katz dirige Taller Azul, un “espacio de arte para chicos con pajaritos en la cabeza”, donde trabajan mediante la integración de todas las artes: la música, la fotografía, la danza, los títeres, la escritura y las artes plásticas, con el objetivo de promover la creatividad en los niños y niñas.
“Yo enseño técnicas, les presento materiales, pero los chicos después van inventando formas nuevas de usarlos y eso es lo divertido, de lo que aprendo. El chico no es un recipiente vacío que uno va llenando con conocimientos desde arriba, en los talleres aprendemos juntos”.