Desde hacía un tiempo la venía peleando fuerte con su salud, aunque Marcos Luis Medina fue alguien habituado a esta clase de luchas, ya había superado otras instancias y se confiaba que esta vez nuevamente podría imponerse, así lo dejaba deslizar él mismo, siempre esperanzado, pero esta vez no fue suficiente. Su fallecimiento se produjo ayer en esta ciudad, su ámbito de toda la vida, y sus restos recibirán sepultura este jueves a las 9 de la mañana en el cementerio Pax Dei de Bella Italia. Tenía 66 años.
En su vida desarrolló diversas actividades, desde su juventud en el plantel de los trabajadores del turf del Jockey Club de Rafaela, en la que entonces se denominaba Sección Foráneas, alcanzando lugares de responsabilidad y también en el Sindicato de los Trabajadores del Turf. También tuvo un tiempo como empresario del combustible, pero por cierto donde alcanzó mayor notoriedad en su labor fue en la empresa proveedora de agua potable a la ciudad.
Ingresó desde joven, ya que nunca rehuyó a desempeñar varias actividades en forma simultánea, pasando por todas las épocas contemporáneas de la empresa acuífera, inicialmente cuando era Dipos y correspondía al área pública, luego continuó en la privatizada Aguas Provinciales, y siguió en el cargo de responsable de la agencia local en esta nueva etapa estatizada bajo la denominación Aguas Santafesinas SA. Siempre, y especialmente en estos últimos años, debió ponerle el pecho a los reclamos, a las situaciones de lo más complicadas, siempre tratando de contemplar, de satisfacer, de estar junto a la gente, incluso a veces desoyendo directivas de la propia empresa.
Fue así que, aún lidiando con la adversidad, y más aún en estos últimos meses luchando con su salud ante la que finalmente cedió pese a su incansable espíritu, siempre enfrentó situaciones difíciles. En este último tiempo estaba tratando de solucionar el serio problema de las pinchaduras de la red de distribución, comprometiendo esfuerzo y dejando allí parte de su deteriorada salud. Lo hizo, casi hasta el final.
Con Marcos Medina desaparece una persona útil, emprendedora, servicial y siempre bien predispuesta, valores que no son pocos desde la función pública y más aún atendiendo un servicio tan complicado como la prestación del agua, que sabido es no alcanza para todos. Así lo tenemos presente y de esa forma lo recordaremos, una ausencia que no será cubierta, pues es de aquellos que su lugar lo dejan vacío para siempre, sin reemplazo.
Si tuviésemos que definirlo en pocas palabras, muy sintéticamente, lo más exacto es decir "se fue un buen tipo". Un título que da la conducta de vida, y que no muchos logran al momento del balance en la postrer despedida. Es que, finalmente, se trata del título más importante, el que da lustre verdadero. ¡Hasta siempre Marquitos!
Roberto J. Actis