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El café de los Angelitos

“Rivadavia y Rincón vieja esquina, de la antigua amistad que regresa, coqueteando su gris en la mesa, que está meditando en su noche de ayer”. Cátulo Castillo y José Razzano compusieron este tango en 1944. El Café de los Angelitos está enclavado en la esquina sud-este de Rivadavia y Rincón. Los datos oficiales de la Comuna de Buenos Aires dicen que esto es barrio de Balvanera, aunque por los usos y costumbres se conozca esta zona como “Congreso”. En realidad los límites de cada parroquia definen los barrios de Buenos Aires.

Este histórico café nació allá por 1890 con la denominación de Bar Rivadavia y era un lugar muy elemental. Se jugaba al billar y tenía piso de tierra. A partir de 1905 el recinto comenzó a ser frecuentado por payadores que protagonizaron contiendas memorables y lo visitaban los mejores exponentes de la época: Higinio Cazón, Gabino Ezeiza y acaso el más famoso: José Betinotti, quien era vecino del barrio de Almagro. Este, venía precedido de una gran fama, sobre todo por las actuaciones que supo tener en el almacén El Pasatiempo, ubicado en la esquina de Artes y Oficios (hoy Quintino Bocayuva) y Venezuela; además compuso algunas canciones famosas, entre ellas Pobre mi madre querida. Fue tal la fama de Betinotti que en 1938 Homero Manzi y Sebastián Piana componen la milonga que lleva su nombre: “estrofa de Betinotti rezongando en las esquinas, tristeza de chamuchina que jamás te olvidará”, rezan sus versos.

Gardel y Gazzano también frecuentaban el lugar y paradójicamente –afirman- nunca actuaron allí. Es que venían del Abasto o de algún otro lugar en que habían actuado y recalaban para rematar la noche.

Fue lugar de encuentro de dirigentes socialistas: lo frecuentaban Alfredo Palacios, Juan B. Justo, José Ingenieros: venían de las reuniones de La Casa del Pueblo.

El café fue inmortalizado con el tango homónimo grabado para el sello Víctor por Troilo con el cantor Alberto Marino el 19/12/1944. La orquestación estuvo a cargo de Argentino Galván y una semana antes la orquesta de Pichuco lo había estrenado en el Marabú de calle Maipú y en radio El Mundo. Este tango también registra las grabaciones de las orquestas de Rodolfo Biaggi con Alberto Amor, Francisco Canaro con Carlos Roldán y Alfredo Malerba con Libertad Lamarque.

En la parte alta de la ochava, el frontis del local luce un par de angelitos de mampostería y sobrerelieve. Pero en el barrio, no sólo hay angelitos, hay fachadas realmente llamativas como por ejemplo la de calle Rivadavia 2027. Aquí se encuentra “la casa de los lirios” construida en 1903 por el arquitecto español Enrique Rodríguez Ortega y cuyo frente está cubierto por una exuberante enredadera y lirios de material que trepan por sus paredes. El estilo es floriale, vertiente del Art Noveau en Italia. En el 3222 de Rivadavia se encuentra “la casa de los pavos reales”, es de 1912 y tiene ocho pavos reales y cuatro leones tallados en sus cuatro balcones. También “casa Calise” en Yrigoyen 2562 decorada con cuerpos semidesnudos, obras estas últimas del italiano Virgilio Colombo y el estilo es liberty. La arquitectura es llamativa y exótica, pero constituye una de las características del barrio.

Pero volvamos al tema central. Hacia 1920 el local cambió de dueño. Lo adquirió Angel Salgueiro, un español quien lo bautizó con el nombre con el que se lo conoce en nuestros días. Dicen que lo había tomado de las expresiones que virtió un comisario del lugar al tildar de “angelitos” a los habitués del local, dada su fama de pesados y pendencieros. En el año 1966 es vendido nuevamente y los propietarios deciden revitalizar el lugar, pero en 1992 luego de algunos años de declinación el café cierra sus puertas. A partir de allí se formó una comisión de vecinos para su recuperación, dado que sostenían que el sitio le otorgaba identidad al barrio.

En el año 2004 se inaugura la obra de reconstrucción. Afortunadamente el Café de los Angelitos, hoy ha sido recuperado. Luce un salón central espléndido con grandes ventanales típicos y decorado con cuadros de los grandes próceres del tango. Está dotado de un amplio subsuelo donde se llevan exposiciones y encuentros culturales y sobre Rivadavia cuenta con un teatrillo magnífico, con palcos y es el lugar en que se realizan los espectáculos de tango.

El Café de los Angelitos ha sido designado por el gobierno de la C.A.B.A., junto a otros 50 lugares similares, como Bar Notable de la ciudad de Buenos Aires, por su antigüedad, valor arquitectónico e histórico y es reconocido como patrimonio cultural de la ciudad.

Autor: Redacción

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