El 11 de febrero de 1847, nació Tomás Alva Edison; junto a su madre, mujer culta y noblemente ambiciosa, adquirió el hábito del estudio, el afán de prosperar y elevarse, el gusto a la literatura y el trabajo.
A los doce años, Edison tenía dos pasiones, los libros y la química; su primer forma de ganarse la vida, fue la venta de periódicos.
Realizaba sus tareas, en una línea de ferrocarriles; su simpatía, su gracia, le hicieron pronto el niño mimado de los viajeros y empleados del tren.
Después de apostar una buena cantidad de beneficios a su madre, los excedentes los utiliza para comprar libros, instrumentos y sustancias que aplicaba a sus fervores de inventor. Su laboratorio fue instalado en el mismo tren, merced a una concesión de sus autoridades. Adquiere una prensa, compra tipos, empieza a componer y tira el primer periódico impreso en un tren en marcha, siendo al mismo tiempo, cajista, impresor, redactor, propietario, editor y vendedor del "Heraldo semanal".
Su laboratorio ambulante mejora y prospera, mientras empieza a buscar los secretos de la electricidad.
Cierto día, mientras manipula sustancias químicas, un rápido frenazo del tren hace caer un frasco de fósforo; se rompe dicho frasco e incendia el laboratorio, en vano el muchacho trata de apagar el fuego; pero afortunadamente el conductor del tren, un escocés violento y atlético llega a tiempo para apagar el fuego.
Pero en la primera estación, el escocés arroja al andén el laboratorio en pleno; los productos químicos, las cubetas, la imprenta y con todo ello el inventor, el periodista y el vendedor.
A los 16 años consigue un puesto de telegrafista nocturno, lo que le permite durante el día dedicarse al estudio, a los experimentos, e investigación.
En sus talleres, trabaja simultáneamente en 45 inventos a un tiempo; perfecciona el telégrafo, permitiendo enviar de dos a cuatro despachos por un mismo hilo; inventa luego el mimeógrafo; perfecciona la máquina de escribir; inventa el motor eléctrico y crea el micrófono.
Para él la tarea no tiene límites, pero lo que lo catapulta a nivel mundial, fue la lámpara eléctrica.
La lámpara incandescente lució por vez primera el 21 de octubre de 1879, "día aquel memorable en mi historia", expresó Edison.
A la invención de esta lámpara siguió la del dínamo, y enseguida el sistema de la luz eléctrica.
Todos los ojos de América y de Europa estaban fijos en Menlo Park, de donde había de surgir la maravilla. He aquí el alumbrado económico, limpio, cómodo y bello, llevado a todas partes y puesto al servicio de todas las personas.
En Menlo Park, funcionó el primer tren eléctrico inventado por Edison, y allí surgieron también las primeras muestras de aquello buscado por largos años, "el cinematógrafo" que perfeccionaron en Francia, los hermanos Lumiére.
¿Qué poseyó este hombre?, "Un triple talismán; el del estudio, el del optimismo y el del trabajo".