Por Carlos Terranova. - Quiero hablarles sobre dos voces-cuatro preguntas que encontramos en el relato de Génesis 3:1-4, 6 y 10-13 1. Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿con que Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: no comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis; …6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? 12 Y el hombre respondió: la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.
¿Qué hombre tuvo mayor comunión con Dios que Adán? No hay dudas que Adán tenía la bendición de andar diariamente con Dios. Caminaba, con él, hablaba con él, no había secretos, estaba desnudo. Tomaba mate con Dios. El relato me habla de dos voces que vinieron a Adán. La primera voz es la del engañador, Satanás. El diablo le pregunta ¿con que Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto? Les estaba diciendo “No es tan así como Dios les dijo”, me parece que Dios se guarda la mejor parte para él. Dios los está engañando. Que es lo mismo que decir es un mentiroso. Nosotros sabemos que el que mentía era él. ¿Es verdad que él los ha limitado en el uso de las frutas de este lugar delicioso? Esto no parece cosa de un ser tan bueno y bondadoso.” Estimado lector ¿podés notar la sutileza con la que intentaba engañar al hombre?
En este punto llegan las preguntas del Señor la primera fue ¿Dónde estás tú? ¿Acaso Dios no sabía que estaba escondido atrás del árbol? ¿A qué se refiere cuando le pregunta esto? Parece que le está diciendo: tu cuerpo está detrás del árbol, pero yo sé que vos ya no estas acá en el Edén. Te saliste de mi presencia, de la comunión. ¿Cómo que le tenés miedo y te escondes de tu amigo y creador?
La segunda pregunta del creador es ¿quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Quién te enseño? Lo que estás diciendo no te lo enseñe yo ¿qué voz estuviste escuchando? ¿Quién desvió tus pensamientos? ¿Dónde aprendiste esas cosas que no te hacen bien sino te traen vergüenza al punto de tener que esconderte de mí? Inmediatamente Dios pregunta por tercera vez, ¿qué es lo que has hecho?
Es como un padre que se agarra la cabeza y dice -¿hijo que macana hiciste? Le está diciendo ¿me desobedeciste? ¿Me fallaste? ¿Hiciste lo que te dije no hagas? La realidad es que estas Dos voces siguen hablando hoy. El enemigo sigue sembrando dudas en los corazones. El diablo quiere que no confiemos 100% en Dios. Él quiere que confiemos en nuestras fuerzas, ideas propias y estrategias humanas. Muchos siguen creyéndole y se siguen desviando de la voluntad de Dios. Luego sigue preguntando ¿dónde estás tú? ¿Detrás de que árbol te estás escondiendo? El árbol de la apariencia, la religiosidad, o aún las buenas obras. Seguís como Adán y Eva… trasladando la culpa a otros (mi familia, el gobierno, las circunstancias, la iglesia, etc.) la pregunta sigue siendo actual ¿quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Dónde buscas consejo y sabiduría? ¿A quién estás escuchando? ¿Dónde aprendiste a vivir lejos de mí? ¿Quién te enseño que podes ser victorioso sin orar o leer mi palabra? Ahora vuelve a preguntarte ¿Qué es lo que has hecho? ¿Por qué hiciste esto que está en contra de mi enseñanza? Yo creo que cuando Dios ve algunas decisiones matrimoniales, algunos noviazgos, algunas decisiones económicas que toman sus hijos “se agarra la cabeza y dice: qué es lo que hiciste”?La clave de nuestro desvío es que dejamos de admirar a Dios cuando comenzamos a admirar otras cosas, dejamos de amarlo con todo nuestro corazón. Esto le paso a Adán y Eva. El diablo le dijo -Dios no es tan bueno, Dios no es tan Justo, Dios no es tan sabio, Dios no es tan recto (está escondiéndoles cosas), Dios les pone límites… es un Dios castrador... los agobia con su demandas, Dios nos le da la suficiente libertad, Dios no los deja gozar de las cosas mejores, yo tengo algo más lindo, algo mejor. Comenzaron a admirar otra posibilidad…"era agradable a los ojos"… otra versión dice codiciable Cuando perdemos la perspectiva de Dios y su voluntad.
Cuando escucharon otras voces cambiaron la admiración a Dios por deseos egoístas y esto les costó caro a ellos y como consecuencia hoy a nosotros. Podríamos enumerar las graves consecuencias: si leemos pero dejamos que sea la palabra de Dios la que nos ilumine… Génesis 3: 16-19 encontramos una serie de consecuencias, con dolor al dar a luz los hijos, maldición sobre la tierra, arduo trabajo por escaso jornal, enfermedad y muerte. Un gran desafío es “no perder mi admiración por Dios y su obra”. Admirar a Dios produce obediencia. Produce deseo de servirle. Genera consagración. Me llama a la santidad. La realidad es que debemos estar fascinados, enamorados de el término con una ilustración, Charles Spurgeon, pastor bautista británico estuvo en cierta ocasión visitando a un amigo en el campo. Vio que sobre uno de los graneros había colocado una veleta con la inscripción “Dios es amor”. Entonces le preguntó si con ese texto quería decir que el amor de Dios era tan cambiante como el viento. El hombre le respondió que no, que lo que quería decir era que Dios es amor siempre, no importa de dónde soplen los vientos. Esto es lo admirable de Dios: su amor no cambia hay cristianos que aman a Dios en una forma cambiante según los vientos, otros lo aman no importa los vientos. ¿Y vos de qué lado estas?
El autor es pastor de la Primera Iglesia Evangélica Bautista.