El 24 de abril de cada año se conmemora el “Día Internacional del Animal de Laboratorio”, fecha reconocida por las Naciones Unidas y elegida como tal por coincidir con la fecha de nacimiento de Lord Lodwing, presidente de un comité inglés que desde 1875 lucha contra la experimentación con animales.
De esta manera se persigue concientizar a la sociedad acerca del dolor y el sufrimiento que millones de animales padecen en los laboratorios del mundo entero, en nombre de la ciencia y por el bien de la humanidad.
Como breve reseña y con fines meramente informativos, acerca de una de las caras más oscuras, ocultas y discutibles de la ciencia y la industria, se dice que en estas prácticas, monos, perros, gatos, ratones, conejos, cerdos, caballos, vacas, ovejas y otras especies más, mueren como resultado del experimento o son sacrificados deliberadamente para un examen post morten. Son utilizados en test de toxicidad en los que son sometidos a dosis letales de todo tipo de ingredientes, pruebas alergénicas y de irritación, a pruebas de inhalación, ingesta e inyección de tóxicos, de armas biológicas y químicas, de resistencia a la falta de atmósfera o gravedad, de medicamentos, e incluso, de alimentos para animales de compañía. Son infectados con enfermedades que jamás padecerían, dañados sus cerebros, paralizados, mutilados quirúrgicamente, irradiados, quemados y electrocutados sin el suministro de analgésicos ni anestésicos.
No sólo las ciencias médicas, físicas y biológicas se sirven de animales en los laboratorios, también lo hace la industria militar, la industria de las armas, la industria cosmética, la industria del tabaco y la industria química en general. Es así que la mayoría de los productos que consumimos en nuestra vida cotidiana, que la hacen más segura y placentera, esconden tortura y sufrimiento animal.
Tal vez se podría pensar que tanto dolor animal es justificable en función de los avances científicos y el consecuente bienestar para la humanidad, pero alerta e invoca a la reflexión el hecho de que existen métodos alternativos y eficaces que no involucran a animales. La muerte innecesaria de millones de animales en los laboratorios exige un profundo replanteo humano, está en cada uno y en el conjunto de una sociedad consciente, informada y comprometida, el aporte imprescindible para propiciar el fin de tamaña injusticia.
El Amparo- Asociación Civil