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Detener la marcha para tomar nuevo impulso

Por Mary Ponroy. - Un ciclo iniciado hace más de 25 años, orgullosamente, llega a su fin.

Emociones y recuerdos afloran a borbotones, y el corazón late orgulloso.

Concluir una etapa es, en gran medida, alcanzar una meta, cumplir objetivos dentro del proceso vital que transcurrimos.

Recorrer el camino andado, ver mis manos cargadas de tantas horas de trabajo compartido, me permiten reconocer mi propia obra, y agradecer a Dios el haberme regalado la posibilidad de hacer, transmitir y transformar.

Doy gracias a mis colaboradores; amigos y compañeros coreutas; a las instituciones que en estas décadas me apoyaron y creyeron en mí; a los medios de comunicación, siempre abiertos y dispuestos a difundir la obra. Y un agradecimiento especial a la Mutual del Club Ben Hur y a su presidente, Néstor Zenklusen, entidad que me cobijó durante el mayor lapso de esta carrera.

Haber sabido encontrar los espacios para hacer lo que tanto me gustó fue lo que siempre me permitió sentirme feliz, y esa es la mayor recompensa.

Mis días tendrán otros ritmos; siempre con la dicha de compartir lo más maravilloso que me dio la vida: familia, hijos, nietos y grandes amigos.

Una nostalgia, lógica, me envuelve; pero me siento segura y feliz.

Por todos estos años compartidos, les digo hasta siempre, y gracias!

Autor: Redacción

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