MÉXICO, 23 (AFP-NA) .- Más de 80.000 voluntarios convocados por la Iglesia Católica trabajarán durante la visita que Benedicto XVI inicia este viernes a Guanajuato, centro de México, donde se desplegarán 5.400 efectivos de seguridad, mientras monjas de clausura alistan 250.000 hostias.
El gobierno de Guanajuato ha previsto el flujo de al menos 700.000 visitantes durante la visita del Papa, que permanecerá en ese Estado hasta el lunes temprano, cuando viajará a Cuba, según informó el gobernador Juan Manuel Oliva.
Los 80.000 voluntarios se ocupan de diversas tareas, pero en especial de garantizar la valla de seguridad para contener al público en los diferentes recorridos que Benedicto XVI realizará en tres ciudades de Guanajuato, incluyendo la capital homónima, Silao -donde está el aeropuerto internacional que sirve a la región- y León, la ciudad donde dormirá el Papa las tres noches que pasará en México.
Oliva también señaló que se ha dispuesto de un plan hospitalario de emergencia, que incluye el desplazamiento de cuatro hospitales móviles que serán emplazados el domingo en la misa campal que Benedicto XVI dará al pie del cerro del Cubilete y a la que se espera asistan más de 300.000 personas.
Un grupo de 2.225 médicos, paramédicos y enfermeras ha sido dispuesto para atender a los visitantes, mientras que la caravana que acompañará al Papa dispondrá de al menos cuatro ambulancias.
Para la misa campal, la Iglesia tendrá dispuestas hasta unas 250.000 hostias que cerca de 3.000 sacerdotes y mil colaboradores -entre laicos, monjas y religiosos- distribuirán a los asistentes en unos diez minutos.
La mayoría de esas hostias está siendo fabricadas por las monjas clarisas capuchinas en tres monasterios de la región, informaron responsables de la Arquidiócesis de León.
LA DEMOCRACIA
La visita del papa Benedicto XVI a Cuba, del 26 al 28 de marzo, impulsará el camino "hacia la democracia" y abrirá "nuevos espacios" para la Iglesia católica, que descarta toda instrumentalización política de la gira, según el número dos del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.
"Después de la visita de Juan Pablo II a la isla en 1998 con su famoso mensaje que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba, la Iglesia católica ha dado pasos hacia la libertad religiosa y se ha reforzado el diálogo y la cooperación entre la Iglesia y el Estado", aseguró Bertone la víspera del viaje papal de seis días a México y Cuba.
El purpurado italiano, salesiano de formación y Secretario de Estado desde 2006, concedió una inédita entrevista al diario italiano La Stampa, en la que analiza varios aspectos de la política exterior de la Santa Sede y cuenta también que presentó en el 2009 su renuncia al cumplir 75 años como obliga la norma, la cual no fue aceptada por el pontífice.
"El Papa es mi estrella polar, le soy rigurosamente fiel y devoto", dijo.
La entrevista fue concedida un día antes de que el Papa parta para un viaje religioso pero también político y que incluye una etapa de tres días en México seguida de otros tres días a Cuba.
"Catorce años después (de la visita de Juan Pablo II) y tras las visitas de diferentes exponentes de la Iglesia católica, no hay duda de que la visita del papa Benedicto XVI ayudará el proceso de desarrollo hacia la democracia y abrirá nuevos espacios de presencia y actividad", reconoció Bertone.
El purpurado, considerado la mano derecha del pontífice, quien en los últimos meses ha sido blanco de duras críticas por la gestión interna de los asuntos de la Iglesia, es el artífice del delicado viaje a Cuba, isla que visitó personalmente en el 2008.
"No creo que la visita sea instrumentalizada por el gobierno. Es más, creo que el gobierno y el pueblo cubano harán el máximo esfuerzo para acoger al Papa y manifestarle su estima y confianza como jefe de la Iglesia católica", explicó Bertone.
El cardenal reconoció que aún existen muchos problemas por resolver entre la Iglesia local y el régimen comunista, aunque "ya existe una concreta posibilidad de formar a los candidatos al sacerdocio", dijo.
"El problema de la escuela y de las instituciones eclesiásticas aún está por enfrontar y resolver", recalcó.
El primer viaje de un pontífice a la isla comunista en 1998, que fue el resultado de largas y complejas negociaciones diplomáticas, significó una serie de reformas y siete años después el Partido Comunista renunció al ateísmo y pasó a ser laico, abriéndose el ingreso de creyentes a sus filas.
Gracias al diálogo entre la Iglesia y el nuevo presidente, Raúl Castro, las misas se han regularizado e inclusive se celebraron en forma campal durante la reciente peregrinación de la imagen de la Virgen por toda la isla, que concluyó el 30 de diciembre en La Habana, la primera bajo el gobierno revolucionario.
La visita de Benedicto XVI a Cuba, país que cuenta con sólo el 10% de católicos sobre una población de 11,2 millones, ha generado tensiones con la disidencia interna así como con los exiliados en Estados Unidos.
Según el Partido Comunista cubano los opositores cubanos están tratando de "politizar" la visita papal para crear "un clima turbulento, donde abunde el mito del abuso y se dé la idea de un pueblo reprimido".