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Debatir la educación, asignatura pendiente

El lunes 13 de agosto pasado se estrenó a nivel mundial "La educación prohibida", un largometraje argentino independiente, que se autodefine “documental y argumental”, y toma como punto de partida la necesidad de flexibilizar el modo en que ha sido entendida la educación durante los últimos 200 años, dejando atrás los planteamientos clásicos.

Uno de los promotores del proyecto, Franco Iacomella, advierte que “en la actualidad, la educación está formando a una ciudadanía servil al poder; es así como el modelo se ha ido sosteniendo en el tiempo y es lo que se cuestiona en la película”.

Y destaca: “se enseña en base a una lógica vertical, en la que los propios alumnos no tienen ninguna participación, ni en los contenidos ni en los métodos y se les forma del mismo modo, como si todos tuvieran la misma capacidad de aprendizaje”.

El largometraje ha despertado el interés de buena parte de la comunidad; sólo su página de Facebook ha conseguido superar los 32.000 seguidores, “lo que para un proyecto independiente es todo un éxito”, subraya Iacomella. Y recuerda cómo “cuando el proyecto arrancó en 2008 no esperábamos que tuviera tanta repercusión”. Tanto es así, que en un primer momento los planes pasaban por realizar un corto, pero a medida que se fueron sucediendo las entrevistas el proyecto superó ampliamente las expectativas.

Dos años de trabajo realizando 90 entrevistas, casi medio centenar de experiencias educativas alternativas documentadas y miles de kilómetros realizados con nueve países en la hoja de ruta (Argentina, Chile, Uruguay, Colombia, Ecuador, México, Guatemala, Perú y España)... han conseguido, sin referirse explícitamente a conflictos estudiantiles como los vividos en Chile, Reino Unido o España, destacar la crisis actual en que está sumida la educación.


DE LA PRACTICA

A LA TEORIA

Iacomella explica que “el objetivo de la película es abrir un nuevo espacio de debate”, que se aborde el estado de la educación, la escolarización y el aprendizaje; tres elementos íntimamente relacionados entre sí.

Las 45 experiencias educativas a lo largo de nueve países descritas en la cinta cumplen un doble papel: por un lado, “cuestionar el modelo actual, donde para mucha gente la escuela no es más una institución que monopoliza la educación”, apunta Iacomella y, por otro, “demostrar que no es una utopía, que se trata de experiencias reales más allá del plano teórico y están siendo llevadas ya a la práctica”.

La película destila creatividad, no sólo en su planteamiento argumental, sino en su ejecución. A lo largo de 10 capítulos temáticos que mezclan documental con ficción se intercalan minutos de animación -hasta 30 en total- realizados con diferentes técnicas -en las que el software libre está muy presente- por artistas de diferentes partes del mundo que han colaborado a través de Internet. Todos estos ingredientes fueron, quizás, los que atrajeron a participar a estrellas del cine argentino como el actor Gastón Pauls, de Nueve Reinas, que se acercó voluntariamente al proyecto.


PROYECTO LIBRE 100%

Todo cuanto gira alrededor de “La educación prohibida” se empapa de la filosofía de la cultura libre y el open source. Iacomella, activista de la P2P Foundation, asegura que “desde el principio concebimos el proyecto como una manera de cuestionar el modo tradicional de hacer cine, no sólo en su producción, sino también en su financiación y distribución”.

Así, desde el lunes 13 la cinta se convirtió, según sus promotores, en la primera película estrenada en español financiada íntegramente bajo la fórmula de crowdfunding. "La educación prohibida" se adelanta así a "El Cosmonauta", encargada de abrir camino en esta modalidad de financiación colaborativa hace años pero que acaba de finalizar su montaje y no verá la luz en la gran pantalla hasta mediados del año que viene.

De cara a la distribución, Iacomella asegura que “siempre tuvimos claro, desde el principio, que esta sería bajo licencia copyleft, puesto que el objetivo es que se difunda lo máximo posible”. Además y dado que se trata de un proyecto independiente y no entra en el circuito comercial de salas de cine, el equipo ha preparado un despliegue internacional de más de 350 proyecciones.

“Todo el que quiera proyectar la película, tan sólo ha de enviarnos una solicitud con los datos y nosotros nos encargamos de publicitarlo en nuestro sitio web”, indica el activista, “porque para nosotros es muy importante recuperar estos espacios para el diálogo, que la gente vea la película y hable de ello”.

Autor: María Florencia Forni

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