En estos días de Semana Santa, donde el silencio y la reflexión nos invitan a mirar hacia adentro, Monseñor Pedro Torres nos regala una palabra que abraza nuestra realidad.
Sabemos que el camino no siempre es fácil. Que a veces la oscuridad, la traición o el dolor de la violencia en nuestra comunidad nos golpean fuerte, especialmente a nuestros jóvenes. Pero la Pascua es, ante todo, la certeza de que la vida siempre vence.
"La violencia siempre es insensatez", nos recuerda nuestro Obispo. Hoy, más que nunca, el llamado es a ser misioneros de paz en cada rincón de la diócesis: en nuestras casas, en el trabajo, con los amigos. Animarnos a soltar la agresividad y nacer a una vida nueva, esa que recibimos en el bautismo y que hoy estamos invitados a redescubrir.
Que este mensaje nos ayude a transitar el misterio de la Cruz para despertar, juntos, a la alegría de la Resurrección.
Vivamos una Pascua de reconciliación. Seamos instrumentos de paz.