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Danzarte renueva su compromiso

Danzarte es un grupo independiente de danza contemporánea que sostiene un proyecto de entrenamiento y producción en Rafaela desde hace más de 15 años. En busca de una expresión genuina y comprometida, “Danzarte se renueva, vuelve a comenzar”, sostienen las integrantes del grupo, que este viernes 25 y sábado 26 de noviembre presenta su nuevo espectáculo. La cita es en el Club de Automóviles Antiguos de Rafaela (bulevar Hipólito Yrigoyen 692) a las 22 horas.

Las entradas anticipadas se pueden conseguir en Isadora Escuela de Danzas (Agustín Álvarez 534) y en Callidora Tendencias Decorativas (Bv. Santa Fe 491), de 17 a 20 horas. Este espectáculo se realiza gracias al aporte de la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura.

Antes del estreno, LA OPINION se reunió con algunas bailarinas del elenco y con la licenciada Gabriela Guibert, impulsora del grupo y referente de la danza y el arte a nivel local.


LOS INICIOS

Acerca de los inicios y los objetivos del grupo, Guibert comenta: “Danzarte surge a principios de la década de los 90 como un grupo independiente cuando el panorama de la danza contemporánea era casi inexistente en Rafaela; y en ese momento el desafío era crear un público diferente, quizás al que iba a la academia. Nuestros públicos siempre fueron los del teatro, la música, las artes visuales y nos interesaba entender la danza como un hecho estético, con un desafío desde lo conceptual”.

En ese primer período, Danzarte fue también un espacio de formación de bailarines, ya que muchos de sus primeros integrantes se siguieron dedicando profesionalmente a la danza. “Fue una experiencia muy intensa para cada uno, bailamos en el Teatro San Martín en Buenos Aires, participamos en un Festival Internacional en Brasil, ganamos un premio Bienal en Rosario. Sin embargo, el sentido del Danzarte es volver a comenzar. En mi caso había decidido correrme de la dirección y dedicarme a la teoría pero hoy siento la necesidad de reencontrar esas cosas, generar un diálogo entre ambas”.


LO NUEVO

El nuevo proyecto de Danzarte surge de un proceso iniciado en el año 2010, estructurado en torno a tres trabajos coreográficos.

Una obra de repertorio de Henry Oguike llamada “Second Frame”, dirigida por Gabriela Guibert y Andrea Gutiérrez, que propone un lenguaje contemporáneo de aristas tribales. Un trabajo de Belén Calcabrini llamado “Corazoncito”, que explora el imaginario femenino: la competencia absurda, la imposibilidad de sostener una imagen ficticia, la explosión de distintos estados de ánimo. Finalmente, una obra que surge de un proceso dirigido por las coreógrafas Leticia Mazur y Margarita Molfino, “Señorita Mantis”, que enriqueció las búsquedas con el aporte de artistas de afuera, con un posicionamiento estético interesante para el grupo. Cada uno de estos recorridos fue guiado con el deseo de presentarlo ante el público de nuestra ciudad, ávido de nuevas propuestas.

“Inevitablemente fuimos cayendo en algunas cuestiones conceptuales que le dan unidad al espectáculo, en el caso de «Corazoncito» y «Señorita Mantis», se busca re-situar lo femenino en un plano diferente”, sostiene Guibert.

Los bailarines de Danzarte son Celina Arnoldt, Belén Bauducco, Carolina Capella, María Victoria Curiotti, Cynthia Gino, Paola Martino, Melina Meynet, María Candela Pruvost, Matías Rebossio, Analía Sacone y Priscila Zanetti.


PUBLICO DE LA DANZA

Hay quienes creen que para “entender” un espectáculo de danza hay que dedicarse a ella o tener ciertos conocimientos previos. La gente de Danzarte trabaja para que el público disfrute el hecho artístico: “Nosotros trabajamos desde lo conceptual pero para que el público disfrute. El espectador no tiene porque entender los conceptos que uno trabaja, el espectador tiene que disfrutar, no hay un enigma que descubrir”, sostiene Guibert.

Victoria Curiotti agrega: “La gente viene a ver danza pero se obsesiona con encontrar un sentido, con entender”.

“Falta entrenamiento para sacarse ese prejuicio. Los pintores no pintan para que entiendan su obra. La gente puede pararse frente al artista y decirle que su obra no le gustó; y eso no significaría que no la haya entendido”, agrega otra de las bailarinas.

“Los trabajos son sólidos cuando los artistas que crean tienen en claro donde van conceptualmente. Nosotros tenemos una postura estética tomada, que no está escrita, la aprendemos sobre la marcha, pero que le da al grupo la personalidad que tuvo desde el comienzo”.


SUSURRO DEL ARTE

Reconocida docente de la ciudad, Gabriela Guibert, retoma durante el encuentro las ideas que sostiene su trabajo como artista: “Yo creo en el concepto de Bakunin «destruir para crear». No me interesa cargar con la historia más o menos hermosa de Danzarte, sino re-fundar, volver a empezar.

Desde mi postura el arte tiene que buscar el camino inverso al que busca la sociedad, entre ambos la relación siempre es negativa. Es decir que si la sociedad dominante marca la producción en serie, el consumismo, la velocidad; a mí me parece que hay que buscar, en lugar del grito, el susurro, en lugar de la cantidad, lo pequeño, el gesto mínimo. La función del arte en general es trabajar en la grieta, no sumar a la estética de la sociedad de consumo. Y el valor que tuvo Danzarte siempre estuvo por ese camino, lo opuesto al marketing, lo comercial”.

Autor: María Florencia Forni

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