Tal cual lo informó ayer LA OPINION, fue un "lunes de cenizas", ya que ese fue el elemento que se mezcló con la densa nubosidad, dando un aspecto de oscuridad y turbulencia al cielo. Lo anticipado la víspera quedó plenamente confirmado, merced a informes obtenidos en el Aeródromo Rafaela, desde donde se ratificó plenamente la existencia de cenizas, suspendidas en el cielo y que también se depositaron en el suelo, pudiéndose apreciar con claridad en determinados sitios bien precisos.
Desde el Aeródromo Rafaela se suministró este informe, sostenido en datos obtenidos desde el Servicio Meteorológico Nacional, en cuya página web se tiene un mapa de la Argentina donde se marca la existencia de cenizas que provienen del volcán chileno Puyehue, en cuatro niveles, de acuerdo a la densidad de las mismas. Por cierto en toda la zona de la Patagonia es nivel 1, pudiéndose advertir el volumen mediante las imágenes que son constantemente difundidas por la TV, mientras que aquí en el centro del país, donde aparece Rafaela, es nivel 4, el más bajo de todo en densidad y cantidad de cenizas.
Pero además, también ayer por la mañana desde LT28 Radio Rafaela se entrevistó telefónicamente a Silvana Ricchi del Aeródromo de la ciudad de Sunchales, el cual cuenta con su propia Estación Meteorológica, confirmándose plenamente la existencia de cenizas en el cielo y también depositadas en el piso, en una extensión que llegaba al menos hasta Ceres en el Norte, lo cual daba una visibilidad de solamente 2 kilómetros.
Una lectora se comunicó con este diario para decir que el lunes último viajó a Moisés Ville y le sorprendió la supuesta "niebla" que había al mediodía durante una jornada de sol, que en realidad era por el fenómeno climático de las cenizas.
Eso en cuanto a la jornada del lunes, pero también la víspera el cielo mantuvo las características de densa nubosidad y brumoso, causado esto último por el polvo en suspensión en el aire, seguramente tratándose de cenizas traídas por los vientos desde la región patagónica.
Conocedores de estos fenómenos meteorológicos, destacaron por ejemplo que al observarse el cielo en forma vertical se lo visualizaba de color azul, mientras que al hacerlo en forma oblicua, ya se tornaba turbulento y arenoso, además de poder advertirse un halo en torno al sol, en los pocos momentos de ser visible.