La Pascua es la fiesta más importante del calendario litúrgico de la Iglesia católica y otras Iglesias cristianas. Se celebra la resurrección de Jesús que tuvo lugar tres días después de su muerte en la cruz. En Italia se ejecutan más de tres mil representaciones vivientes. Desde el norte hasta el sur, se realiza una serie de procesiones, ritos religiosos, festivales, espectáculos sagrados, fiestas y tradiciones folclóricas. Ciudades enteras se reúnen en las calles durante la Settimana Santa para celebrar y conmemorar el evento sagrado de la muerte y resurrección de Cristo.
El viernes por la noche las calles, iluminadas con antorchas, son escenario de cientos de procesiones llenas de penitentes que van descalzos o con cadenas en los tobillos para hacer más dificultosos y arduos los caminos de la redención. El domingo de Pascua explota el elemento gozoso que se manifiesta en el vuelo alegre de palomas, en la explosión de petardos y fuegos artificiales y los gritos de júbilo de los fieles, en el primer sol caliente de la temporada.
El domingo, después del largo período de la Cuaresma que prevé la retención de alimentos, se come el cordero pascual, los huevos y los dulces en forma de palomas. El huevo, un símbolo de la Pascua, es también el símbolo de la vida y la fertilidad y está presente en muchas culturas antiguas. Se dice que los primeros en utilizar el huevo como un objeto auspicioso fueron los persas que celebraban la llegada de la primavera con el intercambio de huevos de gallina. En Occidente, esta tradición se remonta a 1776, cuando el encargado de la abadía de Saint-Germain-des-Prés, dio al rey Luis VII, que acababa de regresar a París después de la Segunda Cruzada, los productos de sus tierras, incluidos una gran cantidad de huevos.
A lo largo de la península son muy comunes durante la Semana Santa, los ritos que recuerdan la pasión de Cristo, que se intensifican hasta llegar a su cúspide el día viernes, cuando la comunidad de los fieles vive un día de luto universal expresado a través de diversas formas de participación popular. Muy popular es la reunión, el domingo de Pascua, entre la Virgen y el Hijo resucitado.
LA PASCUA
EN LA TOSCANA
En Florencia, capital de la región, una paloma es la protagonista de la famosa celebración dello Scoppio del Carro. Esta sugestiva celebración se remonta a tres fragmentos del Santo sepulcro en la iglesia de los Santos Apóstoles. Estos fragmentos llegaron a Florencia gracias a Pazzino de’ Pazzi, famoso caballero de las cruzadas quien, en el año 1097 con los demás caballeros desembarcó por primera vez en Ciudad Santa. Lo scoppio del carro en frente del Duomo. La historia indica que cuando la ciudad de Jerusalén fue liberada, los cruzados se reunieron en la Iglesia de la Resurrección y distribuyeron el fuego sagrado causado por el roce de los tres fragmentos del Sepulcro. En los años sucesivos, se siguió utilizando el fuego de estos tres fragmentos para encender el cirio pascual.
Se creó más tarde, un carro que llevaba este fuego sagrado a las distintas casas. Con el pasar de los años, el coche se llenó cada vez más de cohetes y fuegos artificiales para transformarse hoy en día en un magnífico evento que involucra a toda la ciudad. Hoy en día el coche es transportado en el día de Pascua por bueyes blancos desde la plazoleta de Prato hasta el Duomo de Florencia, conectado por un cable con el altar mayor.
A lo largo del hilo se ata a una paloma llevando una rama de olivo en su pico que tiene la tarea de deslizarse hacia el carro con la mecha encendida para encender los fuegos artificiales que se encuentran en él. La tradición dice que si la explosión es perfecta y si la paloma realiza el pasaje por Florencia en su totalidad, promete ser un buen año.
En Strettoia, provincia de Lucca, los eventos de la Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la plaza del pueblo donde se representa la venida de Jesús y los discípulos en Jerusalén. Los eventos continúan el Jueves Santo en la Iglesia de San Hipólito en Casiano, con el lavado de los pies y la representación visual de la Ultima Cena. El Viernes Santo, el pueblo es iluminado por la reconstrucción del Calvario y los diferentes personajes recrean las Estaciones de la Cruz. El Domingo de Pascua, el actor que representa a Jesús, vuelve a la iglesia coronado de los aplausos de los fieles.
En la zona Valdichiana, las amas de casa colocaban la mayor cantidad de huevos debajo de la mesa de la cocina para cuando el sacerdote fuera a dar la bendición y también estos fueran bendecidos. La ofrenda ritual de la iglesia, también era hecha con huevos calculando la cantidad por “parejas en una cama”. Durante la Semana Santa todas las mujeres de la familia se movilizaron para preparar Ciaccia con tocino y uno o más tipos de tortas: esta era una de las pocas ocasiones cuando el horno se calentaba para cocinar otros alimentos además del pan. Cuando por fin llegaba la mañana de Pascua, el ama se levantaba muy temprano y disponía para hervir los huevos de una forma muy personal; sobretodo con el tiempo de cocción: la regla de los siete minutos es bastante reciente, algunos podrán recordar muchas veces que las yemas tenían un agradable borde verde.
Fuentes: www.italiadonna.it/public/percorsi/02005/02005004.htm,
Traducido y adaptado por María Julia Lencioni, presidente dei Giovani Toscani di Rafaela.