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Cómo ingresar a un Pandemonium

“Pandemonium”, de Cristian W. Vazquez (H. Garetto Editor, de 60 páginas), propone una visión que, si bien no sorprende a lo que frecuentan la lectura, los dejan perplejos en más de una línea.

Tiene razón Edgardo Peretti cuando, en la presentación que hace de este autor debutante, lo califica como atrevido y audaz. Son los calificativos obligados que surgen de la lectura de “Pandemonium”, a lo que se debe agregar (también lo dice Peretti) una arrasadora originalidad.

¿Dónde están el atrevimiento y la audacia? Principalmente en la temática y en las ventanas, para muchos herméticamente cerradas, que Vazquez abre con total desparpajo y emite opiniones en forma armónicamente literaria, con variedad de recursos.

Como su propio autor usa la palabra, este pandemonium (según una acepción del diccionario, “lugar lleno de ruido y confusión” incluye relatos de estructura simple (no así el contenido), listados de componentes de un todo, enumeraciones, poesías y razonamientos acerca de una realidad puntual, con el uso, en la mayoría de los trabajos, del recurso del final sorpresivo. Inocencia y voz crítica se alternan y sorprenden a cada momento.


UNIDAD TEMATICA

Nada es convencional en este libro y la obra responde a una unidad temática: cambiar el eje del punto de observación, aceptar que nada está sellado y que en el ámbito de la escritura tienen tanta cabida lo conceptualmente permitido y las percepciones individuales, coincidan o no con aquello. Necesita fundamentalmente llamar la atención y lo consigue.

“Abro “Mis memorias” y las páginas están en blanco –No hay nada que leer.– Regreso a la biblioteca – Abro “Mis olvidos”. – Tiene 3650 páginas de texto – y sólo es el tomo uno de la colección” (Memoria, página 17).

“Mañana me corto las venas” les dije a mis amigos. “¿Por qué? , exclamaron ellos, “si así te quedan tan lindas”. - Me dejé convencer. Desde entonces las uso largas, casi arrastrándolas por el piso. (Venas, página 52).

“Pandemonium” entrega aún mucho más para el análisis y el comentario. Será mejor que el lector, cerrando el círculo ideal que nace en el escritor, las descubra por sí mismo y opine. Porque es seguro que lo hará.


Autor: Hugo Borgna

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