Información General

Circo Palace de Mónaco

Llega a Rafaela uno de los espectáculos más aplaudidos, el América Circo Palace de Mónaco, un show internacional basado en el arte del peligro controlado, presentado por artistas internacionales ganadores del festival de Montecarlo.

Después de 14 años regresó a la Argentina para presentar el show que debuta este viernes a las 21:00 y desde el sábado 6 hasta el domingo 21 de julio 3 funciones diarias: 16:00, 18:30 y 21:00. Su monumental carpa calefaccionada se levanta en el predio de la Sociedad Rural de Rafaela.

Con sus artistas internacionales es un refugio para la nostalgia y una invitación al asombro, al regreso de los sueños desde el mismo momento que un malabarista chileno Fabián Miquel da comienzo a la función llevando al público a través de un viaje pleno de arte y destreza, después de una excelente presentación de rayos láser. Sus integrantes retrotraen a aquel mundo de payasos, representados en esta ocasión por los célebres chilenos Carlin Jr. y Taruguito.

La emoción y el suspenso de los artistas mexicanos Dalton cruzando en una moto a 12 m de altura toda la carpa sobre una cuerda; de Italia las gimnastas olímpicas Helen y Karen; el trapecio que llega de la mano del ídolo Luis Albert; un cesto espacial, número brasileño presentado por Amílcar; por primera vez en latinoamérica un péndulo doble y un staff de 10 bailarinas que le ponen la coreografía necesaria a cada acto circense para transformarlo en un music hall de circo.

Personajes que inundan de alegría y emoción, donde comprobaremos porqué es necesario que esta tradición, este arte milenario no debe perderse y no se perderá mientras haya voluntades dispuestas a forjar su propio destino de artistas dentro del círculo mágico de una carpa.

Es seguro y se intuye que detrás de la magia, el suspenso, la emoción y la alegría, los productores de sueños viven sus propias historias en las que hay esfuerzos, responsabilidades y orgullo de llevar adelante un espectáculo totalmente profesional. 

¿Qué es un circo? Para muchos representó antiguamente el espacio donde se podía ver a la mujer barbuda y otras excentricidades, como el hombre bala dentro de un cañón, el domador introduciendo su cabeza dentro de las fauces 

de un león, payasos haciendo reír bajo las luces y caballos tirando carrozas llenas de plumas. Una carpa llena de gente extravagante, la fantasía que se mete entre los ojos de los niños que apenas pueden comer una nube de azúcar para no dejar de ver la magia y el suspenso.

Aunque el concepto de circo ha ido cambiando a lo largo de la historia sobre el cuestionado uso de animales como atracción, hay algo que no cambia y sigue sigue siendo su ámbito: la carpa y dentro de ese "templo" móvil de destrezas, sus habitantes también animan historias de amor, de trabajo, de lucha y de responsabilidades que hacen que una vez que las boleterías se abren, la magia de hacer magia comience a andar.

El circo es el refugio del sentido, del asombro ante lo maravilloso. Es espacio de regreso a la magia de la infancia el respeto y la admiración por lo circense es un estímulo hacia el poder de la fascinación y de un placer que nos permita una regeneración.

Autor: REDACCION

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web