BUENOS AIRES, 11 (NA). - Con algo de malestar interno por el rol secundario que está teniendo en el Gobierno, la CGT finalmente priorizó su respaldo a la gestión de Alberto Fernández durante su primer año en la Casa Rosada.
El cosecretario general, Héctor Daer, mantuvo su estrecha relación personal con Fernández -teniendo reuniones a solas con el mandatario sin la participación del resto de la plana mayor cegetista- y debió en varias ocasiones salir a contener a otros dirigentes de la central más críticos con el rumbo de la gestión.
Uno de los principales malestares de la CGT, más allá de la complicada situación económica y laboral que la mayoría atribuye al problema de la pandemia, es el rol testimonial que viene teniendo en la toma de decisiones de temas que le impactan de lleno, incluso llegando a enterarse de determinadas iniciativas por los medios de comunicación, sin consultas previas de funcionarios.
"La CGT va a ser parte del Gobierno desde el 10 de diciembre", había afirmado el entonces presidente electo Alberto Fernández, pero transcurrido un año de esa frase para varios sindicalistas sigue siendo una promesa incumplida.