“Lo que me gustaría ser a mí si no fuera lo que yo soy”, de César Bruto (Ediciones de la Flor, 1996, de 190 páginas) es parte de una serie de obras que analiza la conducta humana (él diría “de los cosos que viben en la tierrA”) con una buena integración de humor, desparpajo y crítica profunda, conformando un material diferente que incita a releer, reír y pensar.
“Cuando yo no sea más lo que soy, o sea un tipo vibiente, sano, virtuoso y respetuoso de todas las leY obligatorias del paíx, como ser las de irse a enrrolar, ir a votaR al cuartoscuro, ir a casarse y de tener muchos hijo para que se vengan grandes y me dean de comer cuando ya no pueda más moverme…quisiera ir a vivir de fantasma en un castiliO de la edaD de la mediA, si es posible en la gran bretaniA o de otro sitio confortable donde haiga una bodega de buen uisqui o coniá y de ferné para cuando a uno le duela la pansa…Cuando yo fuera fantasma dentro de un castiliO me pasearía en las noches de poco frío por arriba de los techo dando gritos de espanto para que la gente se asuste y tenga respeto de los fantasma… ¡Viban los fantasmas cuando yo peresca!”
César Bruto (él firma el libro como césaR brutO) es seudónimo de Carlos Warnes, quien fuera libretista de Tato Bores en muchos de sus ciclos televisivos. Nació en 1905 y dejó de existir en 1984. Entre quienes lo mencionan está Julio Cortázar, quien, como preámbulo de “Rayuela”, incluyó como cita una parte del capítulo de esta obra (“El perro de San Bernardo”).
Su actividad en la escritura fue mucha y variada. Comenzó en la revista “Cascabel” a desarrollar una sintaxis como la que tendría un niño de siete años que no hubiese aprendido nada, pero diciendo textos con sentido pícaro, nada de inocencia y mucho de crítica social. La muy recordada participación en “Rico Tipo”, en los años 50, dirigida y dibujada por Divito, fue fundamental en su carrera: allí publicó un extraño diario llamado “Versos y notisias” con dibujos de Oski.
La disparatada combinación de ortografía y sintaxis por él creada no tuvo seguidores; su molde no ha permitido una escritura similar que no remita necesariamente a su creador. El decía que “los seres humanos, como los animales, vienen dotados de una maravillosa falta de conocimientos gramaticales, geográficos y geométricos que los hacen sumamente simpáticos, sinceros y espontáneos”
En ningún momento de la vida de la escritura, Carlos Warnes pasó inadvertido. No ocurrió cuando conocimos sus textos en los monólogos de Tato Bores, entreteniéndonos con verdades y opiniones profundas que hacían reír y luego pensar. Tampoco ahora que, intensa búsqueda mediante, se puede llegar a tener en las manos su obra firmada como césaR brutO y después de leerla sentir que se ha conocido algo que faltaba incluir en nuestras dos bibliotecas, la que está siempre dispuesta en una habitación de la casa y la que va con nosotros en el pensamiento y el decir.