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Censura, miedo y balcanización educativa

Siempre hubo censura en la historia de la humanidad. Esto es la expresión más brutal y palmaria del abuso de autoridad promovido por el gobierno que tiene mucho que ocultar y carecen de fundamentos sólidos y/o ideas para soluciones los problemas que se presentan en el hecho educativo, en las instituciones que lo imparten y en las políticas que determinan esos haceres. Imponer silencio es una de las formas de la censura y la censura es una de las formas de la violencia disfrazada, camuflada, no propia de períodos que dicen llamarse democracia. Con relatos ficcionales de participación y presencias que parecen respetarse.

Desde el Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe y desde la Delegación Regional III con sede en Rafaela se impone silencio respecto de los actos de violencia que se viven en las instituciones educativas (nada se dijo de un alumno de tercer grado que hizo caer a la vicedirectora, de los insultos a docentes, de las patadas y escupitajos, de las amenazas con una pistola de juguete, todo naturalizado, pareciera que es normal que los docentes sean denigrados en su trabajo). Silencio que es censura, que siempre irá acompañada de violencia y es violencia en sí misma. De hecho se aparece frente a la sociedad y los medios de comunicación como si no pasara nada, todo marcha bien, los alumnos aprenden, comprenden lo que leen, se enseñan y se aprenden valores ¿?, no hay deserción, ni desgranamiento, ni sobre-edad, los docentes están felices y trabajan en plenitud en ambientes de paz, cordialidad, respeto y bienestar logrado por las autoridades de la Delegación Regional III y su equipo socio educativo que despliega una profunda y completa eficiencia en el manejo de los conflictos. Pero… ambos han construido un amplio panorama de miedo. Miedo a que se “redacte un acta en la Delegación que afecte con una mancha la carrera docente” (según comentan los propios docentes achicando la voz, en secreto, para no ser descubiertos y señalados…).

También se aplicó el “divide y reinarás” llevado acabo por las autoridades de la pasada gestión y que se esperaba sea revertido por la actual. Pasó ya un año casi y se tiene miedo a nivel autoridades de la Delegación hacer algo propio que logre rectificar errores. Se actúa siempre asintiendo, no sea cosa de perder el cargo y su respectivo sueldo, no importa la ética (si es que alguna vez se tuvo un atisbo de eso llamado ética). Estamos hablando de la balcanización de la supervisión en la ciudad de Rafaela. ¿Qué significa balcanización de la supervisión? En Rafaela había dos secciones de supervisión para todas las escuelas primarias, atendiendo a criterios de cercanía, posibilidades de visitar los establecimientos, de reunir a los directores, mantener criterios semejantes para evitar la dispersión, etc. Desde la ignorancia propia del desconocimiento de la historia, de la lógica con que se diseñaran las secciones se repartieron, desde el autoritarismo que no permitió la consulta a los propios supervisores, se distribuyeron escuelas de la ciudad a supervisores de otras secciones y se acoplaron a las escuelas de primera categoría de Rafaela escuelas rurales que tienen características especiales. Existen directores que deben viajar distancias para asistir a las concentraciones a que citan los supervisores, por supuesto que pagando el pasaje o el taxi (cuando no hay medios masivos de transporte o no coinciden con los horarios) de su propio bolsillo. Por supuesto que nadie se animó a decir nada: actuó el miedo y la esperanza que la nueva gestión volviera las cosas a su cauce normal. Pero… sigue imperando la ineficiencia, la falta de coherencia, de lógica que imposibilita el trabajo en grupos reales que produzcan las reformas necesarias para la adquisición de una real estructura educativa que sea renovadora y capaz de una mayor calidad en todos los hechos tan complejos como el de la educación. Esto también es una suerte de violencia que produce miedo, malestar, incapacidad de participación, es todo tan antidemocrático, que parece que no se vive en una real democracia. El relato es uno y en la práctica los hechos son otros. Las víctimas inmediatas son los directivos y docentes. ¿Así pretendemos educar a los niños y adolescentes como ciudadanos de un país que quiere ser democrático en el más amplio sentido de la palabra?

Autor: Prof. José Angel Mondino

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