El domingo 18 de noviembre más de 200 descendientes del inmigrante piamontés, Francisco Campo, se reunieron para recordar a ese abuelo que había llegado a la Argentina en 1885, en barco, como tantos otros italianos, acompañado por su esposa María Turinetti y un hijo de dos años.
Acá se estableció, en esta tierra y trabajó arduamente para criar a su numerosa familia. Gran parte de su descendencia disfrutó de un almuerzo en donde se reencontraron y encontraron familiares provenientes de distintos lugares. Se disfrutó de anécdotas, recuerdos, historias viejas y nuevas; se compartieron abrazos emotivos. En todos los presentes quedó la firme promesa de repetir ese maravilloso momento.