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Cazuela picante y con humor en el Lasserre

El humorista e imitador Ariel Tarico, conocido y premiado por su participación en los programas radiales más escuchados del país (como "Primera Mañana" en Radio Mitre y "El Show de la Noticia" en La 100), presentó el sábado por la noche en el Teatro Lasserre su unipersonal “Cazuela de Taricos”.

El público de Rafaela llenó la sala del emblemático teatro para escuchar los desopilantes personajes que el humorista santafesino recrea, intentando robar carcajadas y porqué no alguna reflexión. ¿Qué es lo que nos hace reír tanto?

Chiche Gelblung, Flor De La V, Messi, Tevez, Ricardo Fort, Hugo Moyano, Claudio María Dominguez, la Mole Moli, Coki Ramirez... Tarico toma personajes, discursos y situaciones de nuestro contexto real; los manipula, los desarma y con sus trozos construye su unipersonal. Algunos personajes como La Señora de Barrio Norte o Quique el taxista no remiten a personas reales pero reflejan el pensamiento de muchos argentinos.

La obra se estructura en cuatro escenas y en cada una de ellas un personaje dialoga con otros y en esa polifonía o encuentro de voces aparece nuestra voz: la del imaginario colectivo de los argentinos. Podemos estar más o menos de acuerdo con algunas posturas, pero difícilmente podamos evadir sentirnos identificados.


PROVOCAR AL ESPECTADOR

Tarico sabe lo que quiere: provocar al espectador. La rapidez con la que pasa de un personaje a otro, el uso de sus gestos y su voz, la empatía con el público a quien interpela permanentemente, son elementos que hacen que los espectadores mantengan su atención durante la hora y media de espectáculo.

Si bien existe un guión, el humorista lo modifica y adapta para que ningún hombre o mujer sentada en la butaca regrese a su casa sin haber largado una carcajada. Para hacerlo apela a recursos del humor, sobretodo la parodia, pero siempre buscando generar identificación.

¿Quién no conoce una Señora como la de Barrio Norte o un hombre como el taxista de Tarico? ¿Quién no se sintió alguna vez engañado por algún personaje público de doble sentido? Ricardo Fort, Hugo Moyano, Claudio María Domínguez ¿Cuánto de invento y ficción tienen esta personas “reales”? Y a la inversa, ¿cuánto de verdad tienen las peleas que vemos en la tele y cuánto los actos políticos?

Durante el espectáculo nos reímos de situaciones que vivimos a diario, y parece que, a diferencia de lo que sucede en ciertos programas de TV (y esto no es menor) no nos burlamos del otro sino de nosotros mismos. Y entonces sí, de ese modo el humor cumple su rol sanador (¿quién no se sintió liberado después de reírse un buen rato acerca de una situación). Ese tipo de humor no engendra violencia, por el contrario lima asperezas.


AL FIN DE CUENTAS…

El humor político, estemos más o menos de acuerdo con la postura del humorista, es una manera de leer la realidad a contrapelo y de ese modo cuestionarla. Al hacer un repaso o comparar situaciones, al hacer dialogar a Chiche Gelblung con Zulma Lobato y al mismo tiempo con Tinelli, Tarico favorece la reflexión. Puede suceder que haya cosas de las que no nos habíamos dado cuenta hasta que las vemos representadas en el teatro.

El teatro por esencia es representación y juego y desde sus orígenes estuvo ligado a la política. El humor logra tamizar contradicciones, transgredir normas, reírse de la moral; nos aleja de los problemas reales, para, posicionados desde otro lugar, lograr ver lo trágico como una comedia.

Fort, Moyano, la Mole Moli, Coki Ramirez, Piñera, Cristina, todos en la misma salsa. ¿Acaso tenía razón Charles Chaplin cuando decía que “al fin de cuentas todo es un chiste”?

Autor: Redacción

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