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Cartas de amor por correo (2)

A raíz de un artículo publicado en la edición del domingo 3 de febrero pasado, “Cartas de amor por correo”, y la respuesta de la gente a esta sutil (pero no por eso irreal o inefectiva) “revolución de cartas”, pensamos en la necesidad de las personas de expresar y compartir sus sentimos, generalmente apelando a las manifestaciones del arte.


Y YO QUE

PENSABA QUE...

Y yo que pensaba (debo confesarles) que esta era una idea alocada y poco viable…

“Con el tiempo, aseguran los apocalípticos de siempre, habrá que leer a escondidas. Leer será una actividad tan vergonzosa como comer ajiaco en la Boquilla, y escribir esquelas de amor para adornarlas después con pétalos disecados”, de ese modo, y apelando a la ironía, arranca su discurso el periodista y escritor Jorge García Usta, en el VI Congreso Internacional de la Lengua (Cartagenas), y más adelante continúa: “Leer, se dice, es una actividad en desuso (...) pero la gente sigue leyendo. Es imposible vivir sin leer. Leer es como respirar, como ir al mar, como engendrar”.

Y sobre la poesía, argumenta: “Los editores dicen que no publican poesía porque nadie la lee. Pero casi todo el mundo, en algún momento, lee poesía, y muchos la escriben. Es algo que no está sujeto a modas ni a fórmulas de mercado. Es una necesidad interior del ser. Cuando un concejal quiere enamorar a una mujer no le envía discursos de políticos. Cuando un matemático quiere conquistar a una mujer, no le envía flores acompañadas por ecuaciones sino con versos de Neruda”.

¿Podemos pensar la escritura en papel como una necesidad interior del ser? ¿Qué cambia al escribir en la PC o con lápiz y papel en mano? ¿Y qué pasa entonces con la pintura? ¿Qué significa que cada artista, al dibujar, al pintar, al esculpir o actuar, deja su sello en su obra?

Agostina Miassi, artista plástica local, interventora de las cartas que se enviarán este 14 de febrero, afirma: "De la misma manera que los poetas componen y escriben obras literarias, los pintores, dibujantes, escultores, etc., también lo hacen, pero con un lenguaje distinto, que no se sirve de letras, comas, puntos, tildes, sino con líneas: finas, gruesas, espiraladas, quebradas, onduladas... y manchas, colores, trazos, chorreaduras, pinceladas, salpicaduras controladas y descontroladas... en fin, todos elementos usados con el objetivo de generar imágenes figurativas (realistas) y/o abstractas (imaginarias) o ambas, que expresan una visión particular de las cosas".

Es muy conocido aquel refrán que dice: “Una imagen dice más que mil palabras”... esto se debe no sólo a su capacidad de síntesis, sino sobre todo a la posibilidad que brindan las formas, líneas y colores, de escaparse de lo racional y concreto por un momento e inventar un universo propio, que se vincule con lo que uno conoce y posee dentro de sí... algo similar ocurre al leer un texto, un poema.

Las imágenes y la literatura dejan un intersticio para que uno pueda seguir creando, es decir, interpretando y construyendo nuevos significados. Hay muchos mundos como maneras de ver, de interpretar, de sentir, de construir significado... y las expresiones artísticas son un reflejo de ese camino hacia la búsqueda del conocimiento”.

“El hombre no puede estar siempre participando en hechos y diversiones masivas, en las que se estimula sólo su emocionalidad. El hombre es, al mismo tiempo, un ser social y solitario, cuya escisión se paga con la enfermedad mental y el odio”, argumenta en su discurso Jorge García Usta.

Entonces, pretender decretar la abolición de la escritura, u otra manifestación del arte sería como pretender abolir, también por decreto, la naturaleza solitaria del hombre, “sus verdades últimas”.

Por eso apostamos a esta humilde “revolución de cartas”. Y parece que habrá cartas que llegarán desde otros países e incluso otros continentes, cartas que llegarán a destino gracias a la complicidad de terceros, cartas para padres, abuelos, tías, ahijados...


HAY UNA

FUERZA INVISIBLE

Y yo que pensaba que esta era una idea alocada y poco viable... 

La respuesta de la gente demuestra que muchos seguimos creyendo en el poder (invisible, sólo al comienzo) de la imaginación, que nos hace ir, suave, deliciosa, abandonadamente, en su corriente o su torbellino.

Y si apostamos a las cartas, escritas y entregadas con amor, es porque creemos en las múltiples, e incluso misteriosas, manifestaciones de su fuerza.


Nota: los interesados en sumarse a esta “revolución de cartas por correo”, pueden contactarse al mail: floforni@gmail.com.

Autor: María Florencia Forni

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