La calle le debe su nombre al General Carlos María de Alvear, general argentino del tiempo de la Independencia, que colaboró -entre otras cosas- con José de San Martín en la organización del regimiento de Granaderos a Caballo. También fue Presidente de la Asamblea General Constituyente de 1813.
El documento que da nombre a las 41 primeras arterias de Rafaela, comprendida esta, es la carta-ordenanza del 10 de octubre de 1909 dirigida al ministro de Gobierno, Calixto Lassaga de Santa Fe. Firmada por el vecino Pedro Avanthay en su carácter de Presidente de la Comisión de Fomento, dice que: "Tengo el honor de elevar a consideración del señor Ministro de Gobierno, el siguiente proyecto de ordenanza aprobado «ad referendum» por esta Comisión de Fomento en sesión de regir, con el objeto de que se designe prestar su aprobación definitiva, salvo la mejor opinión de S.S.
"1º- Considerándose la necesidad que existe de proceder a la nomenclatura de calles del centro urbano...".
La Ordenanza Nº 75 del 18 de septiembre de 1915, la prolonga desde Alem hasta el ex Barrio "La Feria".
La calle pertenece al sector Noreste de la ciudad. Atraviesa de Sur a Norte los barrios 30 de Octubre y Villa Dominga. Nace en el bulevar Santa Fe al Sur y finaliza en la calle Jaime Ferré al Norte. Es paralela al Este de calle Lavalle y al Oeste de calle Pueyrredón.
Según el Plano oficial de Numeración Domiciliaria cubre la distancia del 0 al 1.500. Supera las concesiones Nº 265, 249 y 233.
CARLOS M. DE ALVEAR
Carlos María de Alvear nació en Misiones el 25 de octubre de 1789, y falleció en Nueva York el 3 de noviembre de 1852. Fue un militar y político argentino de larga trayectoria que ejerció el Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1815. Era hijo del noble español Diego de Alvear y Ponce de León y de la porteña María Balbastro.
Alvear fue uno de los pocos oficiales de carrera en participar de la Guerra de Independencia Hispanoamericana por el bando revolucionario. Siendo aún un niño había revistado como cadete en el Regimiento de Dragones de Buenos Aires.
A fines de 1810 pidió licencia del ejército español, licencia que se prolongó hasta su traslado a América. A principios de 1811 exigió a su padre la parte de la herencia de su madre, para financiar sus proyectos revolucionarios. Regresó a Buenos Aires en marzo de 1812 en el mismo barco en que viajaban San Martín, Zapiola, y otros militares notorios, ninguno de los cuales se encontraban en el Río de la Plata cuando se produjo la Revolución de Mayo en 1810. A su desembarco recibió el nombramiento de capitán y sargento mayor del flamante escuadrón de Granaderos a Caballo. Fue quien presentó a San Martín en la sociedad porteña y fue su padrino de casamiento.